Se hallan alejadas de la vida que pertenece a Dios (Efes. 4:18).

Para reconciliarse con Jehová, las personas deben convencerse primero de que existe y de que hay buenas razones para acercarse a él. Nosotros podemos ayudarlas a adquirir el conocimiento que necesitan para convencerse. Un modo de lograrlo es animarlas a observar la creación, pues cuando esta se examina sin ideas preconcebidas, se perciben la sabiduría y el poder de Dios (Rom. 1:19, 20). Pero la creación por sí sola no contesta algunas de las preguntas más desconcertantes de la vida, como por qué permite Dios el sufrimiento, cuál es su propósito para la Tierra o si se interesa por cada uno de nosotros. La única forma de que nuestros semejantes puedan entender las buenas nuevas y el propósito de Dios es estudiando la Biblia. ¡Qué privilegio tenemos de ayudarlos a dar respuesta a sus preguntas! Sin embargo, para llegar a su corazón no basta con exponerles los hechos; debemos persuadirlos (2 Tim. 3:14). Y podemos hacerlo mejor si seguimos el ejemplo de Jesús. w13 15/5 1:6-8

Cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento escondrijo contra la tempestad de lluvia (Is. 32:2).

No hace mucho, a celosos Testigos de distintos continentes se les preguntó: “¿Qué cualidad valora más en un anciano?”. La gran mayoría respondió: “Que sea accesible”. Al explicar por qué para ella es tan esencial que un anciano sea accesible, una hermana señaló: “Para conocer sus buenas cualidades y beneficiarme de ellas, es preciso que pueda sentirme cómoda conversando con él”. ¿Vemos la lógica de este comentario? Ahora bien, ¿qué hace que alguien sea accesible? Una de las claves para ser accesible es el interés sincero por los demás. Cuando un anciano se preocupa por sus hermanos y está dispuesto a sacrificarse por ellos, todos lo notan, incluso los más jóvenes (Mar. 10:13-16). Claro está, no es cuestión de que un anciano afirme que es accesible, sino que debe demostrarlo (1 Juan 3:18). w13 15/6 1:5, 6

Aquellos días serán acortados (Mat. 24:22).

¿Qué podemos esperar que ocurra durante la gran tribulación? Jehová acortará el ataque de las Naciones Unidas contra la religión falsa para evitar que, junto con ella, sea destruida también la religión verdadera. Esto permitirá que el pueblo de Dios se salve. ¿Qué sucederá tras la primera fase de la gran tribulación? Las palabras de Jesús indican que pasará algún tiempo antes del inicio del Armagedón. Pero ¿qué ocurrirá en ese intervalo? Hallamos la respuesta en Ezequiel 38:14-16 y Mateo 24:29-31. Después de esos acontecimientos, vendrá el Armagedón, que se corresponde con la destrucción de Jerusalén en el año 70 (Mal. 4:1). Alcanzando su punto culminante en la batalla del Armagedón, la gran tribulación será una experiencia única, “como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo” (Mat. 24:21). Y cuando haya pasado, comenzará el Reinado de Mil Años de Cristo. w13 15/7 1:7, 8

Las mismísimas porciones de los levitas no se les habían dado (Neh.13:10).

Al no contar con apoyo económico, los levitas abandonaron sus labores y se fueron a cultivar sus campos. Nehemías culpó de la situación a los gobernantes del pueblo, quizás porque no recaudaban los diezmos o porque no los destinaban al templo como se les había encargado hacer (Neh. 12:44). Por consiguiente, tomó medidas para recaudar los diezmos: nombró a hombres confiables para supervisar los almacenes del templo y las distribuciones que se hicieran. ¿Encierra este relato alguna lección para nosotros? Por supuesto, ya que nos recuerda que tenemos el privilegio de honrar a Jehová con nuestras cosas valiosas (Prov. 3:9). En realidad, cuando hacemos contribuciones para apoyar su obra, tan solo le estamos dando lo que ya le pertenece (1 Crón. 29:14-16). Quizás nos parezca que nuestra situación no nos permite dar mucho, pero si tenemos el deseo, todos podemos aportar nuestro granito de arena (2 Cor. 8:12). w13 15/8 1:9, 10

Ezequías siguió adhiriéndose a Jehová. Continuó guardando sus mandamientos (2 Rey. 18:6).

Cuando el rey asirio Senaquerib invadió Judá y amenazó con destronar al rey Ezequías, Jehová intervino enviando un ángel. En una sola noche, ese ángel destruyó “a todo hombre valiente [y] poderoso” del ejército asirio, de modo que Senaquerib se vio obligado a regresar humillado a su casa (2 Crón. 32:21; 2 Rey. 19:35). ¿Por qué luchó Dios a favor del rey Ezequías? Porque este “siguió adhiriéndose a Jehová” y cumplió sus mandamientos. Otro rey que obedeció los mandatos de Jehová fue Josías. Ya a la tierna edad de ocho años “procedió a hacer lo que era recto a los ojos de Jehová […]; y no se desvió a la derecha ni a la izquierda” (2 Crón. 34:1, 2). Demostró su confianza en Dios eliminando los ídolos y restaurando la adoración verdadera. Y como resultado, Jehová no solo lo bendijo a él, sino a toda la nación (2 Crón. 34:31-33). w1315/9 1:5, 6

Vi a cuatro ángeles reteniendo los cuatro vientos de la tierra (Rev. 7:1).

Cuando los ángeles suelten los vientos de la destrucción, ¿qué pasará entonces? Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa, llegará a su merecido final. Los “pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas” sobre los que se apoya no podrán darle ninguna ayuda. Ya estamos viendo indicaciones de que su destrucción está cerca (Rev. 16:12; 17:15-18; 18:7, 8, 21). Es evidente que está perdiendo mucho apoyo: tanto las religiones como sus líderes son objeto de crecientes ataques en los medios de comunicación. Y todavía los dirigentes de Babilonia la Grande se creen que no tienen de qué preocuparse… ¡Qué equivocados están! Tras la declaración de “paz y seguridad”, los elementos políticos del sistema de Satanás atacarán de repente a la religión falsa y la borrarán del mapa (1 Tes. 5:3). Nunca más volverá a existir. Está claro que vale la pena esperar pacientemente esos sucesos trascendentales (Rev. 18:8, 10). w13 15/11 2:13, 14

Estamos derrumbando toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios (2 Cor. 10:5).

Hay quienes interpretan la Biblia literalmente y aseguran que el universo, la Tierra y las formas de vida que la habitan fueron creados en seis días de veinticuatro horas hace unos pocos miles de años. Los defensores de esta doctrina —llamada creacionismo— rechazan toda prueba científica que contradiga sus creencias, por más confiable que sea. El problema es que, aunque dicen respetar la Biblia, en realidad la desacreditan, pues hacen que parezca ilógica e inexacta. Es probable que nos recuerden a las personas del siglo primero que adoraban a Dios con fervor, pero sin “conocimiento exacto” (Rom. 10:2). ¿Cómo podemos usar la Palabra de Dios para desmentir la evolución y el creacionismo, esas dos ideas que están “fuertemente atrincheradas” en la mente de muchos? (2 Cor. 10:4.) Esforzándonos por conseguir ese conocimiento exacto. w13 15/10 1:1, 3

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