Prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios (Rom. 12:2).

Si usted es padre, ¿qué haría si su hijo adolescente le dijera que no está seguro de poder defender su fe en la creación al hablar con un compañero de clase? Explíquele que podría referirse a algunos hechos comprobados y luego hacerle preguntas orientadoras o de opinión. Por ejemplo, podría pedirle a su compañero que leyera el recuadro de la página 21 del folleto El origen de la vida y luego preguntarle: “¿Es verdad que a pesar de los avances tecnológicos nada iguala la capacidad del ADN para almacenar información?”. Lo más seguro es que el joven responderá que sí. La siguiente pregunta podría ser: “Si los técnicos informáticos no pueden lograr algo así, ¿cómo podría conseguirlo la materia sin inteligencia por sí sola?”. Para que su hijo se sienta más cómodo al conversar sobre su fe, convendría que usted ensayara con él periódicamente. Si le enseña a utilizar bien las preguntas, lo ayudará a cumplir con su papel de evangelizador. w13 15/5 1:12-14

Se va e inmediatamente olvida qué clase de hombre es (Sant. 1:24).

El hombre mencionado en la ilustración de Santiago se va y no hace nada para corregir lo que ha visto en el espejo. Por otra parte, el hombre que obtiene buenos resultados no solo “mira con cuidado en la ley perfecta” de Dios, sino que “persiste en ella” (Sant. 1:22-25). En lugar de apartarse de la ley perfecta de la Palabra de Dios, persiste en estudiarla y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Jesús mencionó algo parecido cuando dijo: “Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos” (Juan 8:31). Por tanto, para luchar contra cualquier indicio de egoísmo, primero tenemos que leer la Palabra de Dios con cuidado. Así podremos ver en qué necesitamos mejorar. Pero debemos ir más allá y hacer un análisis más profundo. Una vez que comprendamos bien un relato bíblico, imaginemos que estamos en él y preguntémonos: “¿Cómo habría actuado yo en esa situación? ¿Habría hecho lo correcto?”. Y, lo que es más importante, después de reflexionar en lo que hemos leído, esforcémonos por ponerlo en práctica (Mat. 7:24, 25). w14 15/3 1:5-7

El espíritu santo les hará recordar todas las cosas que les he dicho (Juan 14:26).

En la Biblia hay muchas palabras que animan, corrigen o fortalecen al que las lee. Pero usted quizás se pregunte: “¿Cómo puedo tener listos los textos cuando los necesite?”. Pues bien, lea la Biblia y medite diariamente en los pensamientos de Dios. Así acumulará todo un caudal de expresiones divinas, y el espíritu de Jehová le ayudará a recordarlas en el momento oportuno (Mar. 13:11). Imite a Salomón y pídale a Jehová sabiduría para cumplir con sus deberes teocráticos (2 Crón. 1:7-10). Como los profetas de la antigüedad, lleve a cabo “una indagación diligente y una búsqueda cuidadosa” en la Palabra de Dios para adquirir conocimiento exacto de Jehová y su voluntad (1 Ped. 1:10-12). El apóstol Pablo animó a Timoteo a alimentarse “con las palabras de la fe y de la excelente enseñanza” (1 Tim. 4:6). Si usted sigue ese consejo, estará bien equipado para ayudar espiritualmente a su semejante y, al mismo tiempo, fortalecerá su propia fe. w13 15/4 1:14, 15

Prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios (Rom. 12:2).

Si usted es padre, ¿qué haría si su hijo adolescente le dijera que no está seguro de poder defender su fe en la creación al hablar con un compañero de clase? Explíquele que podría referirse a algunos hechos comprobados y luego hacerle preguntas orientadoras o de opinión. Por ejemplo, podría pedirle a su compañero que leyera el recuadro de la página 21 del folleto El origen de la vida y luego preguntarle: “¿Es verdad que a pesar de los avances tecnológicos nada iguala la capacidad del ADN para almacenar información?”. Lo más seguro es que el joven responderá que sí. La siguiente pregunta podría ser: “Si los técnicos informáticos no pueden lograr algo así, ¿cómo podría conseguirlo la materia sin inteligencia por sí sola?”. Para que su hijo se sienta más cómodo al conversar sobre su fe, convendría que usted ensayara con él periódicamente. Si le enseña a utilizar bien las preguntas, lo ayudará a cumplir con su papel de evangelizador. w13 15/5 1:12-14

Separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras (Mat. 25:32).

Jesús juzgará a las personas de todas las naciones como ovejas o cabras cuando venga durante la gran tribulación. Entonces, en el Armagedón, el punto culminante de la gran tribulación, las cabras serán “cortadas” para siempre, o destruidas (Mat. 25:46). ¿Qué efecto tiene entender estos hechos en nuestra actitud hacia la predicación? Sin duda, nos ayuda a ver la importancia de avisar a las personas. Hasta que comience la gran tribulación, están a tiempo de cambiar y seguir el camino estrecho que “conduce a la vida” (Mat. 7:13, 14). Aunque es cierto que hoy día muchos ya reflejan características de cabra o de oveja, el juicio definitivo en que serán clasificados como tales se efectuará durante la gran tribulación. Así que no es momento de aflojar el paso. ¡Démosle a todo el que podamos la oportunidad de escuchar y aceptar el mensaje del Reino! w13 15/7 1:12, 13

Jehová su Dios no trata a nadie con parcialidad (Deut. 10:17).

La imparcialidad es una de las atractivas cualidades de Jehová. ¿En qué consiste? Es “la ausencia de prejuicio o favoritismo; equidad”. La verdadera imparcialidad consta de dos elementos: actitud y trato. ¿Por qué son ambos necesarios? Porque solo alguien con una actitud imparcial se sentirá impulsado a tratar a todos con imparcialidad. En las Escrituras Griegas Cristianas, la expresión no ser parcialsignifica literalmente “no ser aceptador de rostros”, queriendo decir no mostrar favoritismo (Hech. 10:34, Kingdom Interlinear). Quien es imparcial no se fija en el rostro o la apariencia de alguien ni tampoco en su posición, sino en su forma de ser. Jehová es el mayor ejemplo de imparcialidad. Su Palabra declara que él “no es parcial” y que “no trata a nadie con parcialidad” (Hech. 10:34, 35). w13 15/6 1:11, 12

No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo (1 Juan 2:15).

Si queremos ser santos, tenemos que rechazar los pensamientos y deseos impropios. Jehová espera que lo amemos con “un corazón limpio” (1 Tim. 1:5). Pero no olvidemos que el corazón es traicionero; quizá no nos demos ni cuenta de cuánto nos afectan “las cosas que están en el mundo” (Jer. 17:9). Es esencial que hagamos caso de este consejo de Pablo: “Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son” (2 Cor. 13:5). Cuando estudiemos la Biblia, preguntémonos: “¿Agradan a Dios mis pensamientos y deseos?”. Otro factor que nos ayudará a rechazar “las cosas que están en el mundo” es tener presentes estas palabras de Juan: “El mundo va pasando, y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). El sistema de Satanás da la impresión de ser real y permanente, pero llegará el día en que se desplome. No nos dejemos engañar: nada de lo que nos ofrece este mundo perdurará. w13 15/8 4:5, 17, 18

Estudio Bíblico Personal

LEA
LA
BIBLIA
DIARIAMENTE

- - - - - - - - - - - -

Para ayudar a un Hermano:

[ecwid id="5907028"
categories_per_row="3"
category_view="grid"
search_view="list"
grid="3,3" list="10" table="20"
widgets="productbrowser"]

Texto diario por mes

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 9.345 seguidores