El mundo entero yace en el poder del inicuo (1 Juan 5:19).

El Diablo apela al “deseo de la carne” promoviendo la inmoralidad y los excesos en la comida y la bebida. También trata de despertar “el deseo de los ojos” por medio de la pornografía, sobre todo en Internet, y así captar la atención de quien está desprevenido. Además, intenta alimentar el deseo de prominencia, poder y riquezas para que la gente se vuelva orgullosa y haga una “exhibición ostentosa” de todo lo que tiene. “Las cosas que están en el mundo” pueden compararse a los cebos que emplea un pescador (1 Juan 2:15, 16). Son atrayentes, pero esconden un anzuelo. Satanás se aprovecha de lo que las personas tal vez consideren necesidades básicas para hacerles desear aquello que Dios prohíbe. Sus engañosas tentaciones están diseñadas para despertar en nosotros malos deseos y corromper nuestro corazón. Con ellas, el Diablo pretende hacernos creer que nuestras necesidades y comodidades son más importantes que obedecer a Jehová. ¿Morderemos el anzuelo? w13 15/8 4:5, 13, 14

Contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado (Rom. 7:23).

Todos sabemos que tomar una buena decisión es una cosa y mantenerse fiel a ella es otra muy distinta. Por ejemplo, muchos fumadores desean dejar el hábito, pero fracasan porque les falta motivación. Es preciso tener la determinación de llevar a cabo lo que se ha decidido. Hay quienes comparan nuestra fuerza de voluntad a un músculo. Cuanto más la hacemos trabajar, más fuerte se vuelve. Si rara vez la ejercitamos, se debilitará o decaerá. ¿Qué puede ayudarnos a cultivar o fortalecer nuestra voluntad para mantenernos fieles a lo que hemos decidido y llevarlo a cabo? Recurrir a Jehová (Filip. 2:13). Pablo sabía esto por experiencia propia. Él mismo exclamó: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Rom. 7:18, 24, 25). Y también escribió: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder” (Filip. 4:13).w13 15/9 4:13, 14

Levántense, bendigan a Jehová su Dios desde tiempo indefinido hasta tiempo indefinido (Neh. 9:5).

Con esta entusiasta invitación, los levitas convocaron al pueblo de Israel para dirigirle a Jehová una oración, una de las más largas que aparecen en la Biblia. La reunión tuvo lugar en Jerusalén el día 24 de tisri (el séptimo mes judío) del año 455 antes de nuestra era. Los judíos habían terminado de reconstruir las murallas de Jerusalén el mes anterior (Neh. 6:15). Habían completado el trabajo en solo cincuenta y dos días, y ahora querían concentrarse en asuntos espirituales. De modo que el primer día de tisri fueron a la plaza pública para escuchar a Esdras y a otros levitas leer y explicar la Ley de Dios. Familias enteras, incluso los niños con edad suficiente para entender lo que se decía, estuvieron allí de pie, prestando atención “desde el amanecer hasta el mediodía” (Neh. 8:2, 3). ¡Qué buen ejemplo para nosotros que nos reunimos en cómodos Salones del Reino! w13 15/10 3:1, 2

No se dejen confundir tan fácilmente (2 Tes. 2:2, Traducción en lenguaje actual).

Algunos miembros de la congregación de Tesalónica se habían dejado alarmar y creían que la llegada del día de Jehová era inminente. Los primeros cristianos no entendían del todo cómo se cumpliría la voluntad de Dios. A fin de rectificar las cosas y ayudarles a corregir su punto de vista, Pablo profetizó que antes del día de Jehová vendría una gran apostasía y aparecería lo que él llamó “el hombre del desafuero”. Después, a su debido tiempo, el Señor Jesús “reducir[ía] a nada” a todos aquellos que se hubieran dejado engañar. Pablo indicó cuál sería la razón de su condena: “Porque no aceptaron el amor de la verdad” (2 Tes. 2:3, 8-10). Por eso conviene que nos preguntemos: “¿Cuánto amo yo la verdad? ¿Estoy al día con las explicaciones actualizadas que aparecen en las publicaciones bíblicas dirigidas a la congregación mundial?”. w13 15/12 1:5, 6

Oh Oidor de la oración, a ti vendrá gente de toda carne (Sal. 65:2).

La acción de gracias es un tipo de oración importante. Pablo instó a los cristianos de la ciudad de Filipos: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios” (Filip. 4:6). Expresar en oración nuestra profunda gratitud nos sirve de protección. ¿De qué manera? Pues bien, vivimos “en los últimos días”, por lo que estamos rodeados de “desagradecidos” (2 Tim. 3:1, 2). Si no tenemos cuidado, esa actitud se nos puede contagiar. Darle las gracias a Dios cuando le oramos nos ayuda a estar satisfechos y a no volvernos “murmuradores, quejumbrosos respecto a [nuestra] suerte en la vida” (Jud. 16). Los cabezas de familia pueden ayudar a su esposa y sus hijos a ser agradecidos usando expresiones de gracias al orar con ellos. w13 15/11 1:3, 5

Alaben los jóvenes el nombre de Jehová (Sal. 148:12, 13).

Vivimos en tiempos trascendentales. Millones de personas de todas las naciones, más que nunca antes, están abrazando la adoración verdadera (Rev. 7:9, 10). Muchos jóvenes disfrutan de emocionantes experiencias mientras ayudan al prójimo a comprender las enseñanzas de la Biblia y salvarse (Sal. 110:3; Is. 52:7; Rev. 22:17). Si eres joven, ahora puedes tomar decisiones que más adelante te abrirán muchas puertas en el servicio a Dios. Piensa en Timoteo, de la ciudad de Listra, quien tomó decisiones sabias que tuvieron efectos a largo plazo en su vida. Cuando tenía posiblemente unos 20 años, llegó a ser misionero (Hech. 16:1-3). Parece que fue apenas unos meses más tarde cuando el apóstol Pablo, después de verse obligado a dejar la recién formada congregación de Tesalónica por un brote de violenta persecución, envió allí a Timoteo para fortalecer a los hermanos (Hech. 17:5-15; 1 Tes. 3:1, 2, 6). w14 15/1 3:1, 2

La hija del rey está toda gloriosa; su ropa tiene engastes de oro (Sal. 45:13).

El resplandor de la Nueva Jerusalén se describe hermosamente en el libro de Revelación (Rev. 21:11, 18-21). ¡Con razón el salmista dice que la novia va “toda gloriosa”! Al fin y al cabo, la boda real está teniendo lugar en el cielo. La novia es llevada ante el Novio, el Rey Mesiánico. Él la ha estado preparando, “limpiándola con el baño de agua por medio de la palabra”, de modo que es “santa y [está] sin tacha” (Efes. 5:26, 27). Pero, además, debe estar vestida adecuadamente para la boda. ¡Y, desde luego, lo está! “Su ropa tiene engastes de oro” y “en ropaje tejido [es] llevada al rey” (Sal. 45:14). Para la boda del Cordero “se le ha concedido estar vestida de lino fino, brillante y limpio, porque el lino fino representa los actos justos de los santos” (Rev. 19:8). w14 15/2 2:8, 9

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