Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes (Heb. 6:10).

Algunos cristianos dedican voluntariamente todo el tiempo y energías que pueden a atender las necesidades de los hermanos mayores de su congregación, y lo hacen por el cariño que les tienen. ¡Qué espíritu tan generoso demuestran! Claro, no por ello los hijos que sirven a tiempo completo lejos del hogar están libres de la responsabilidad de hacer por sus padres todo lo que esté a su alcance. Tanto los mayores como quienes los cuidan pueden esforzarse para que la experiencia sea lo más agradable posible. Una actitud positiva hará mucho bien. En algunos casos, la edad produce desánimo y hasta depresión. Por lo tanto, usted quizás tenga que hacer un esfuerzo especial por honrar y animar a los mayores siendo siempre positivo al conversar con ellos. Nuestros fieles hermanos de edad avanzada merecen que los felicitemos. Jehová no olvida lo que han hecho para servirle, y nosotros tampoco (Mal. 3:16). w14 15/3 3:16, 17