Tú eres mi refugio y mi plaza fuerte (Sal. 91:2).

Piense en las múltiples ocasiones en que Jehová ha cuidado a quienes se han negado a violar su neutralidad cristiana. Ese fue el caso de muchos hermanos que vivieron en Alemania y otros países en los años treinta y cuarenta bajo el régimen nazi. Cuando leemos en biografías y relatos que aparecen en los Anuarios cómo protegió Jehová a sus siervos en tiempos de persecución y meditamos en ello, se fortalece nuestra confianza en que él es nuestro Refugio. Además, a través de su organización y las publicaciones, Jehová nos da bondadosas instrucciones que nos protegen. Estas advertencias han resultado muy útiles en nuestros días. Mientras el mundo se ha ido hundiendo más y más en el fango del libertinaje y la pornografía, Jehová nos ha repetido consejos prácticos y oportunos para que no caigamos en estas peligrosas trampas. Por ejemplo, nos ha instado como un Padre a evitar las malas compañías que pudiéramos encontrarnos en las redes sociales (1 Cor. 15:33).w14 15/2 3:18, 19