Sigan asegurándose de lo que es acepto al Señor (Efes. 5:10).

Debido a la imperfección y a los ataques de Satanás y este mundo malvado, batallamos sin tregua contra influencias negativas. Algunos de ustedes, queridos hermanos, luchan todos los días para preservar su relación con Jehová, y por eso él los ama muchísimo. ¡No se rindan! Cuando vivimos en armonía con el propósito de Jehová, nos sentimos profundamente satisfechos y tenemos la certeza de que nuestra adoración no es en vano (1 Cor. 9:24-27). Pero ¿qué debemos hacer si cometemos un error grave? Pedir ayuda lo antes posible. Esconder el pecado solo empeora las cosas. David, por ejemplo, que ocultó lo que había hecho, dijo: “Cuando me quedé callado, se me gastaron los huesos por mi gemir todo el día” (Sal. 32:3). Los pecados secretos agotan emocional y espiritualmente, pero “al que [los] confiesa y [los] deja se le mostrará misericordia” (Prov. 28:13). w13 15/4 4:15, 16