No estamos en ignorancia de sus designios (2 Cor. 2:11).

¿Qué nos ayudará a protegernos de los astutos métodos de Satanás y a seguir sirviendo a Jehová con un corazón completo? La oración es esencial. El apóstol Pablo instó a sus hermanos en la fe a “estar firmes contra las maquinaciones del Diablo”. Y justo después les dio esta exhortación: “Con toda forma de oración y ruego, [ocúpense] en orar en toda ocasión” (Efes. 6:11, 18; 1 Ped. 4:7). ¿Qué efecto tendrán en nosotros las oraciones que hagamos? El apóstol Pablo declaró: “En todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones” (Filip. 4:6, 7). Sí, orar fervientemente y con frecuencia es esencial para seguir sirviendo a Jehová con un corazón completo (Luc. 6:12). Por eso, cada uno de nosotros debe preguntarse: “¿Oro yo con frecuencia y fervor?” (Mat. 7:7; Rom. 12:12). Nuestra respuesta indicará con cuánta intensidad deseamos servir a Dios. w12 15/4 3:1618

Todos los de la casa de Israel son incircuncisos de corazón (Jer. 9:26).

Hallamos una clave para entender lo que significa “incircuncisos de corazón” en lo que Dios animó a su pueblo a hacer: “Quiten los prepucios de sus corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén; para que no salga mi furia [...] a causa de la maldadde sus tratos”. ¿Dónde se originaba esa maldad? En su interior, en su corazón (Mar. 7:20-23). Sus corazones insistían en rebelarse, y sus motivos y pensamientos desagradaban a Jehová (Jer. 5:23, 24; 7:24-26). Por eso él les dijo: “Circuncídense a Jehová, y quiten los prepucios de sus corazones” (Jer. 4:4; 18:11, 12). En efecto, aquellos judíos necesitaban someterse a una operación de corazón simbólica, tal como hicieron sus antepasados en tiempos de Moisés (Deut. 10:16; 30:6). Quitarse “los prepucios de sus corazones” significaba librarse de todo lo que los hacía insensibles: los pensamientos, deseos o motivos que estuvieran en conflicto con las normas divinas (Hech. 7:51). w13 15/3 2:7-9

Esta es la herencia de los siervos de Jehová (Is. 54:17, Reina-Valera [RV], 1960).

Nuestra herencia espiritual abarca relatos de la actualidad que demuestran que Jehová está con nosotros (Sal. 118:7). Cuando los leemos en nuestras publicaciones, nos sentimos seguros, incluso si se nos persigue. Una parte muy animadora de nuestro legado espiritual, que sigue creciendo, es la siguiente promesa: “‘Sea cual sea el arma que se forme contra ti, no tendrá éxito, y sea cual sea la lengua que se levante contra ti en el juicio, la condenarás. Esta es la posesión hereditaria [o “herencia”, RV] de los siervos de Jehová, y su justicia proviene de mí’, es la expresión de Jehová” (Is. 54:17). Ni una sola de las armas de Satanás puede hacernos daño permanente. Satanás ha tratado de acabar con la Palabra de Dios, borrar el nombre Jehová y ocultar la verdad. Pero él no es rival para Jehová, quien ha echado por tierra todos sus planes malvados. w13 15/2 1:7, 8

Escójanse hoy a quién quieren servir (Jos. 24:15).

Cuando alguien debe tomar una decisión, tiene ante sí distintas opciones y cierto grado de control sobre el rumbo que seguirá su vida. Supongamos que un hombre viaja a pie por un camino que de pronto se divide en dos. ¿Cuál escogerá para llegar a su destino? En la Biblia hallamos muchos ejemplos de personas que se vieron en una situación parecida. Caín, por ejemplo, tuvo dos opciones: dejarse llevar por la ira o controlarla (Gén. 4:6, 7). Y Josué debió elegir entre servir al Dios verdadero y adorar a dioses falsos. Como Josué quería mantenerse cerca de Jehová, escogió el camino que lo llevaba en esa dirección. Por el contrario, Caín no tenía ese objetivo y tomó una ruta que lo alejó aún más de Dios. Quizás surjan situaciones en las que usted tenga que elegir entre dos caminos. En esos momentos, recuerde cuál es su “destino”, u objetivo: glorificar a Jehová en todo lo que hace y evitar cualquier cosa que lo aleje de él (Heb. 3:12). w13 15/1 2:1-3

Tengan ellos en sujeción [...] todo animal moviente que se mueve sobre la tierra (Gén. 1:26).

Cuando Jehová hizo la Tierra, hizo a los seres humanos —su obra cumbre— en último lugar. Dios dispuso que Adán, Eva y el resto de la humanidad dominaran a los animales y estuvieran en paz con ellos. No nos debe costar creer que, tal como promete la Biblia, los seres humanos vivirán en armonía con los animales (Is. 11:6-9; 65:25). ¿Por qué? Recordemos lo que Jehová les dijo a Noé y su familia cuando salieron del arca: “Un temor a ustedes y un terror a ustedes continuarán sobre toda criatura viviente de la tierra”. Este miedo instintivo les sirve de protección a los animales (Gén. 9:2, 3). Sin duda, Jehová puede eliminarles total o parcialmente ese temor para que su voluntad original se cumpla (Os. 2:18). ¡Qué fascinante será para quienes vivan en la Tierra! w12 15/9 2:79

Que Jehová te reprenda (Jud. 9).

“Cuando Miguel el arcángel [es decir, Jesús] tuvo una diferencia con el Diablo y disputaba acerca del cuerpo de Moisés”, no se excedió en su autoridad, sino que fue humilde y modesto. Con gusto esperó a que Jehová, el Juez Supremo del universo, se encargara del asunto a su debido tiempo y manera. Sin duda, entre las cosas que Jesús aprendió en el cielo estuvieron las profecías sobre su vida humana. Por lo tanto, es muy probable que antes de venir a la Tierra a vivir y morir como el Mesías prometido ya supiera las desagradables experiencias que le aguardaban. Aun así, el Hijo unigénito de Dios aceptó la misión. ¿Por qué? Porque era humilde. El apóstol Pablo destacó este hecho cuando escribió: “Aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres” (Filip. 2:6, 7). w12 15/11 2:5, 6

Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu (Sal. 34:18).

David afrontó muchas circunstancias difíciles en la vida (1 Sam. 30:3-6). Las palabras que escribió bajo inspiración muestran que Jehová era muy consciente de sus sentimientos (Sal. 56:8). Y claro, también está al tanto de los nuestros. Cuando nos invade la tristeza y estamos “quebrantados de corazón” o “aplastados en espíritu”, él se acerca a nuestro lado. Esto en sí ya nos reconforta, como le sucedió a David, quien dijo en uno de sus cánticos: “Estaré gozoso y me regocijaré en tu bondad amorosa, puesto que has visto mi aflicción; has sabido acerca de las angustias de mi alma” (Sal. 31:7). Pero Dios no solo conoce nuestros problemas, sino que nos sostiene dándonos consuelo y ánimo. Y uno de los medios que emplea para ello son las reuniones cristianas. Puede que nos sintamos agotados por tener que soportar las injusticias del mundo controlado por Satanás. Pero al reunirnos con nuestros hermanos recibimos alivio y ayuda para seguir sirviendo a Jehová con gozo. w12 15/4 5:14, 15

Estudio Bíblico Personal

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“Es más ventajoso examinar el texto diario y los comentarios de este folleto por la mañana. Sentirá como si Jehová, el Magnífico Instructor, lo despertara con sus instrucciones. Se nos dice proféticamente que Jesucristo se beneficia de las órdenes de su Padre todas las mañanas: ‘[Jehová] despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados’. Esas instrucciones dieron a Jesús ‘la lengua de los enseñados’ para que ‘supiera responder al cansado con una palabra’ (Isa. 30:20; 50:4; Mat. 11:28-30). Despertarse para recibir consejo oportuno de la Palabra de Dios todas las mañanas no solo le ayudará a afrontar sus propios problemas, sino que lo equipará con ‘la lengua de los enseñados’ para ayudar a otras personas”.

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