No desistamos de hacer lo que es excelente (Gál. 6:9).

Hoy día, el aguante es esencial para el cristiano. Usted afrontará dificultades, pero Jehová lo ayudará. No deje de pedirle espíritu santo. Se sentirá reconfortado cuando él sustituya el dolor por gozo, la angustia por paz (Mat. 7:7-11). Sin importar qué presiones tenga que soportar, nunca vuelva atrás ni se rinda. ¡De cuántas riquezas maravillosas disfrutamos debido a que Jehová nos considera sus amigos! Por tanto, si hace poco que usted ha llegado a conocer a Dios y se ha bautizado, ¿qué debe hacer ahora? Seguir conociendo a Jehová, crecer hacia la madurez espiritual. ¿Y si, en cambio, lleva muchos años bautizado? También debe seguir profundizando y ampliando su conocimiento de Jehová. En cuanto a su amistad con él, nunca se duerma en los laureles. Más bien, hágase un autoexamen de vez en cuando para asegurarse de que continúa estrechando su relación con Jehová, nuestro amoroso Padre, Amigo y Dios (2 Cor. 13:5, 6). w13 15/3 3:17, 18

El que es humilde de espíritu se asirá de la gloria (Prov. 29:23).

Cuando escucha la palabra gloria, ¿qué le viene a la mente? ¿El esplendor de la creación? (Sal. 19:1.) ¿Las alabanzas que reciben los más ricos, los más inteligentes o los que han hecho cosas extraordinarias? En la Biblia, la palabra hebrea para “gloria” transmite la idea de peso. Antiguamente, las monedas se fabricaban con metales preciosos y su valor dependía de su peso; cuanto más pesaban, más valiosas eran. Por eso, la palabra que se traduce “gloria” se empezó a usar para referirse a algo valioso, admirable o impresionante. Tal vez la gente dé gloria, u honre, a alguien por su poder, posición o reputación. Pero ¿y Jehová? Las Escrituras explican a qué clase de personas honra él. En Proverbios 22:4 dice: “El resultado de la humildad y del temor de Jehová es riquezas y gloria y vida”. Y el discípulo Santiago escribió: “Humíllense a los ojos de Jehová, y él los ensalzará”, o les dará honra (Sant. 4:10). w13 15/2 4:1, 2

Tengan una buena conciencia, para que en el particular de que se hable contra ustedes queden avergonzados los que están hablando con menosprecio de su buena conducta (1 Ped. 3:16).

A veces quizá pueda lograr que alguien que lo ha ofendido llegue a apreciar los principios cristianos. El apóstol Pablo escribió: “‘Si tu enemigo tiene hambre, aliméntalo; si tiene sed, dale algo de beber; porque haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza’. No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien” (Rom. 12:20, 21). La amabilidad puede ablandar las actitudes más hostiles y sacar a la luz lo mejor de las personas. Si usted es comprensivo y hasta compasivo con el ofensor, tal vez pueda ayudarlo a aprender las verdades bíblicas. Una respuesta apacible dará a la persona la oportunidad de reflexionar en lo bien que usted se portó con ella (1 Ped. 2:12). w12 15/11 5:13

[Dios] los hará firmes, él los hará fuertes (1 Ped. 5:10).

Sea que conozcamos a Jehová desde hace unos pocos meses o desde hace décadas, todos queremos servirle para siempre. La paciencia nos ayudará a aguantar hasta obtener la salvación, sin importar cuánto tiempo le quede a este sistema. En la actualidad, Jehová nos está dando la oportunidad de demostrarle que confiamos de corazón en sus decisiones y que, si es necesario, estamos dispuestos a sufrir por su nombre (1 Ped. 4:13, 14). Además, nos está preparando para que cultivemos la paciencia que precisamos para salvarnos. Jesús ha recibido toda autoridad en el cielo y sobre la Tierra, así que lo único que puede separarnos de su lado somos nosotros mismos (Juan 10:28, 29). No hay por qué tenerle miedo al futuro ni a la muerte. Quienes aguanten con paciencia hasta el fin obtendrán la salvación. Por tanto, asegurémonos de que el mundo no nos engañe ni debilite nuestra confianza en Jehová. Fortalezcamos nuestra fe y aprovechemos sabiamente la paciencia de Dios (Mat. 24:13; 2 Ped. 3:17, 18). w12 15/9 3:17, 18

Dios es el que, por causa de su beneplácito, está actuando en ustedes a fin deque haya en ustedes tanto el querer como el actuar (Filip. 2:13).

Tal vez algunos hermanos no se sientan especialmente inclinados al precursorado ni capacitados para ese servicio, aun cuando sus circunstancias les permitan llevarlo a cabo (Éx. 4:10; Jer. 1:6). ¿Qué pueden hacer en ese caso? Sería muy apropiado que incluyeran este asunto en sus oraciones. Si usted no se siente motivado a ampliar su ministerio, pídale a Jehová que le infunda el deseo y le conceda la habilidad que necesita para lograrlo (2 Ped. 3:9, 11). Noé, Moisés, Jeremías, Pablo y Jesús fueron hombres de fe. Dedicaron su tiempo y energías a proclamar el mensaje de advertencia de Jehová sin dejarse distraer por otras cosas. El fin de este sistema está a las puertas, de modo que todos los que hemos dedicado nuestra vida a Dios debemos poner todo nuestro empeño en seguir el ejemplo que nos dejaron (Mat. 24:42; 2 Tim. 2:15). Así agradaremos a Jehová y cosecharemos muchas bendiciones (Mal. 3:10). w12 15/6 3:18, 19

Cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio (Mat. 19:9).

Quienes son desdichados con su cónyuge tal vez se pregunten: “¿De veras vale la pena salvar este matrimonio tan infeliz? ¡Si pudiera volver atrás en el tiempo y casarme con otra persona!”. Quizá sueñen con romper su matrimonio y se digan: “¡Así sería libre de nuevo! ¿Por qué no me divorcio? Aunque no haya base bíblica, ¿por qué no me separo y vuelvo a disfrutar de la vida?”. En vez de fantasear o de pensar en lo que podría haber sido, los cristianos deben buscar la guía divina y esforzarse por seguirla dentro de sus circunstancias. Si un cristiano se divorcia, eso no implica de forma automática que esté bíblicamente libre para casarse de nuevo. Por lo tanto, si un cristiano empieza a pensar en divorciarse sin que ninguno de los cónyuges sea culpable de inmoralidad sexual, debe buscar la ayuda y la guía de Dios. w1215/5 2:5, 6

Vigilen cuidadosamente que su manera de andar no sea como imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo oportuno que queda (Efes. 5:15, 16).

Si nuestro horario está cargado de diversiones, nos faltará tiempo para el estudio personal. Un hermano hizo esta observación: “Es muy fácil dejar a un lado el estudio personal. Ahora el entretenimiento es más accesible y barato que nunca. Nos llega a través de la televisión, la computadora y el teléfono. Nos rodea por todas partes”. Si nos descuidamos, el tiempo que necesitamos para realizar un estudio personal profundo irá disminuyendo hasta desaparecer por completo. Todos deberíamos preguntarnos: “¿Saco tiempo con frecuencia para profundizar en el estudio de la Palabra de Dios? ¿O lo hago únicamente cuando tengo una asignación u otra intervención en las reuniones?”. Si hemos caído en este error, quizás tengamos que aprovechar mejor la noche que dedicamos a la adoración en familia o al estudio personal a fin de ir beneficiándonos de los abundantes tesoros de sabiduría espiritual que nos brinda Jehová para resguardarnos para la salvación (Prov. 2:1-5). w12 15/4 5:13

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“Es más ventajoso examinar el texto diario y los comentarios de este folleto por la mañana. Sentirá como si Jehová, el Magnífico Instructor, lo despertara con sus instrucciones. Se nos dice proféticamente que Jesucristo se beneficia de las órdenes de su Padre todas las mañanas: ‘[Jehová] despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados’. Esas instrucciones dieron a Jesús ‘la lengua de los enseñados’ para que ‘supiera responder al cansado con una palabra’ (Isa. 30:20; 50:4; Mat. 11:28-30). Despertarse para recibir consejo oportuno de la Palabra de Dios todas las mañanas no solo le ayudará a afrontar sus propios problemas, sino que lo equipará con ‘la lengua de los enseñados’ para ayudar a otras personas”.

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