No está bien que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude (Gén. 2:18, Traducción en lenguaje actual).

Jehová lo sabe todo sobre el matrimonio y los seres humanos. Fue él quien les implantó los deseos sexuales para que cumplieran este mandato: “Sean fructíferos y háganse muchos” (Gén. 1:28). Además, comprende los sentimientos de soledad, pues antes de crear a la primera mujer dijo las palabras del texto de hoy. Jehová también conoce muy bien las alegrías que el matrimonio puede traer (Prov. 5:15-18). Debido al pecado, ningún matrimonio es perfecto. Pero los siervos de Jehová que están casados pueden ser muy felices si siguen las pautas de la Palabra de Dios. Tomemos, por ejemplo, los claros consejos de Pablo en cuanto a las relaciones sexuales (1 Cor. 7:1-5). Las Escrituras no exigen que la única finalidad del sexo en el matrimonio sea tener hijos, pues también permite satisfacer las necesidades emocionales y físicas de ambos cónyuges. Sin embargo, está claro que Dios desaprueba las prácticas antinaturales. w12 15/5 1:9, 10

El entrenamiento corporal es provechoso para poco (1 Tim. 4:8).

La Biblia no nos condena al aburrimiento ni dice que divertirse sea una pérdida de tiempo. Afirma que hay “tiempo de reír” y “tiempo de dar saltos”, y recomienda descansar lo suficiente (Ecl. 3:4; 4:6). Pero si no tenemos cuidado, las diversiones podrían alejarnos de Jehová. Para que eso no nos ocurra, hay dos aspectos que debemos tener en cuenta: el tipo de diversiones que elegimos y el tiempo que les dedicamos. Hay que admitir que gran parte del entretenimiento disponible en la actualidad promueve cosas que Dios odia, como la violencia, el ocultismo o las relaciones sexuales inmorales. Por lo tanto, evaluemos con detenimiento el tipo de diversiones que preferimos y cómo influyen en nosotros. ¿Y qué hay del tiempo? ¿Dedicamos tanto tiempo a entretenernos que nos queda poco para participar en las actividades espirituales, como la predicación o las reuniones? (Filip. 1:10, 11.) w13 15/1 2:11-13

Escapen de la trampa del diablo (2 Tim. 2:26, Biblia del nuevo milenio).

El Diablo está al acecho de los siervos de Jehová. Pero su objetivo no es necesariamente matarlos, como haría un cazador con una presa. Más bien, lo que pretende es capturarlos vivos para utilizarlos como le plazca (2 Tim. 2:24-26). Cuando un cazador desea atrapar vivo un animal, puede emplear varios tipos de trampas. Por ejemplo, puede hacer que salga a un espacio abierto y entonces echarle un lazo, o camuflar un dispositivo que se active por sorpresa cuando la víctima lo toque. A fin de capturarnos vivos, el Diablo nos tiende trampas similares. Para que no nos agarre, debemos mantener bien abiertos los ojos y prestar atención a las señales que nos advierten de que estamos cerca de una de ellas. Tres artimañas que Satanás ya ha utilizado con cierto éxito son estas: 1) las palabras irreflexivas, 2) el miedo y la presión y 3) los sentimientos de culpa. w12 15/8 3:1, 2

Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios (Hech. 7:22).

Es muy posible que esa educación tuviera el fin de preparar a Moisés para destacadas funciones en la corte. Podría haber sido alguien importante en el gobierno más poderoso de su época y haber tenido los lujos, privilegios y placeres propios de su puesto. Pero ¿fue ese su objetivo? Debido a la enseñanza que recibió de sus verdaderos padres en sus primeros años, probablemente conocía las promesas que Jehová les había hecho a sus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob, y cifró su fe en ellas. Sin duda reflexionó en su futuro y su lealtad a Jehová, y cuando tuvo que elegir entre ser un príncipe egipcio o un esclavo israelita, prefirió “ser maltratado con el pueblo de Dios más bien que disfrutar temporalmente del pecado” (Heb. 11:24-26). Más adelante siguió las instrucciones de Jehová sobre lo que debía hacer con su vida (Éx. 3:2, 6-10). w12 15/6 3:5, 6

Jehová es mi luz y mi salvación (Sal. 27:1).

La metáfora “Jehová es mi luz” destaca el hecho de que él nos libera de la ignorancia y la oscuridad espirituales. En sentido literal, una luz puede revelar algún peligro u obstáculo que haya en nuestro camino. Sin embargo, no lo elimina, así que hemos de actuar en consonancia con lo que vemos. De igual modo, Jehová nos revela el significado básico de los sucesos mundiales, nos advierte de los peligros de este sistema de cosas y nos da principios bíblicos que siempre funcionan, pero debemos aplicar lo que aprendemos. De esa forma actuaremos con verdadera sabiduría, tal como el salmista que escribió: “Tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos [...]. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros” (Sal. 119:98, 99, 130). A juzgar por lo que leemos en Salmo 27:1, David debía de estar recordando que Jehová lo había salvado en ocasiones anteriores (1 Sam. 17:37, 49, 50; 18:11, 12; 19:10). Durante “la gran tribulación” que se aproxima, Jehová también protegerá a sus siervos, de manera que será para ellos lo que fue para David: su salvación (Rev. 7:14; 2 Ped. 2:9). w12 15/7 3:3, 4

No se puede escudriñar el entendimiento [de Jehová] (Is. 40:28).
Un modo de cultivar humildad es comparar nuestra insignificancia con la grandeza de Jehová. Pablo destacó así su esplendor: “¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33). Aunque el ser humano ha aprendido muchísimo desde que se escribieron estas palabras, la exclamación del apóstol sigue siendo cierta. Sin importar cuánto sepamos, nos sentimos diminutos al comprender que aún nos queda una infinidad de cosas que aprender sobre Jehová, sus creaciones y su forma de ser y actuar. Cabe destacar que Jehová mismo es humilde. Recordemos que “somos colaboradores de Dios” (1 Cor. 3:9). En efecto, a pesar de su incomparable grandeza, Jehová nos honra dándonos la oportunidad de efectuar nuestro ministerio usando su Palabra, la Biblia. w12 15/11 3:4, 6

animoso y fuerte, [...] introducirás a los hijos

de Israel en la tierra (Deut. 31:23).

Los israelitas estaban a punto de ocupar Canaán, y Josué necesitaba la sabiduría divina para dirigirlos bien. Además, tenía que demostrar fe en Jehová y ser valiente y decidido. La sabiduría, el valor y la fe de Josué durante la larga conquista de Canaán debieron de animar a los israelitas. Sin embargo, además de luchar con valor en el campo de batalla, para obedecer a Josué necesitaban demostrar esta cualidad de formas menos obvias. En el discurso de despedida que Josué pronunció antes de morir, les dijo: “Tienen que ser muy animosos para guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés nunca apartándose de ello” (Jos. 23:6). A nosotros también nos hace falta ser valientes para obedecer a Jehová en todo momento. En ocasiones, pudiera ser que simples seres humanos nos pidan que hagamos algo que vaya en contra de la voluntad divina (Hech. 4:18-20; 5:29). Pero si confiamos en Dios y le oramos, él nos dará valor para ponernos de su parte. w13 15/1 1:5, 6

Estudio Bíblico Personal

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LEER UN TEXTO DIARIAMENTE

“Es más ventajoso examinar el texto diario y los comentarios de este folleto por la mañana. Sentirá como si Jehová, el Magnífico Instructor, lo despertara con sus instrucciones. Se nos dice proféticamente que Jesucristo se beneficia de las órdenes de su Padre todas las mañanas: ‘[Jehová] despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados’. Esas instrucciones dieron a Jesús ‘la lengua de los enseñados’ para que ‘supiera responder al cansado con una palabra’ (Isa. 30:20; 50:4; Mat. 11:28-30). Despertarse para recibir consejo oportuno de la Palabra de Dios todas las mañanas no solo le ayudará a afrontar sus propios problemas, sino que lo equipará con ‘la lengua de los enseñados’ para ayudar a otras personas”.

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