Instrúyeme, oh Jehová, en tu camino, y guíame en la senda de la rectitud causa de mis opositores (Sal. 27:11).

Actuar en armonía con esta oración implica prestar mucha atención a toda directriz que recibamos de la organización de Jehová y obedecerla de inmediato. Muchos hermanos que se han liberado de deudas innecesarias pueden atestiguar que aplicar el sabio consejo de simplificar su vida les ha beneficiado en estos tiempos de crisis económica. En vez de verse cargados con posesiones que ya no pueden permitirse, gozan de más libertad para ampliar su ministerio. Así pues, cada uno de nosotros hace bien en preguntarse: “¿Pongo en práctica sin demora todo lo que leo en la Biblia y en las publicaciones del esclavo fiel y discreto, incluso cuando me suponga algún sacrificio?” (Mat. 24:45). Si dejamos que Jehová nos instruya y nos guíe en la senda de la rectitud, no tendremos motivo para temer. w12 15/7 3:15, 16

Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas (1 Tim. 6:8).

El mundo comercial hace todo lo posible por convencernos de que no podemos vivir sin sus muchos productos y sin cada modelo que sale al mercado. Pero los cristianos verdaderos no queremos que sea el mundo de Satanás el que dicte nuestras prioridades (1 Juan 2:15-17). ¿Y qué puede decirse de quienes ya se han retirado? ¿En qué pueden usar su tiempo mejor que en el ministerio de tiempo completo, dando al servicio de Jehová el primer lugar en su vida? Todos los siervos dedicados de Jehová podemos preguntarnos: “¿Cuál es mi principal objetivo en la vida? ¿Doy prioridad a los intereses del Reino? ¿Pongo las comodidades en un segundo plano, como hizo Jesús? ¿Obedezco su consejo de seguirle de continuo? ¿Podría cambiar mi horario para dedicar más tiempo a predicar el Reino o a otras actividades teocráticas? Aun si mis circunstancias no me permiten por ahora ampliar mi ministerio, ¿sigo cultivando un espíritu de sacrificio?”. w12 15/6 3:16, 17

No dejen que el pecado continúe reinando en su cuerpo mortal de modo que obedezcan los deseos de este. Tampoco sigan presentando sus miembros al pecado como armas de la injusticia (Rom. 6:12, 13).

Para llegar a ser cristianos, tuvimos que arrepentirnos y volvernos de nuestros pecados, dejándolos atrás. Sin embargo, el arrepentimiento es un proceso continuo. Puesto que somos imperfectos, el pecado sigue acechándonos como una serpiente enroscada y lista para atacar (Rom. 3:9, 10). Tengamos los ojos bien abiertos y no pasemos por alto nuestras faltas. Felizmente, Jehová es paciente con nosotros mientras luchamos por vencer nuestras debilidades y hacemos los cambios necesarios (Filip. 2:12; 2 Ped. 3:9). Es de gran ayuda controlar el uso de nuestro tiempo y recursos, y abandonar cualquier meta egoísta que tengamos. Además, meditemos en nuestradedicación. Nuestra posesión más valiosa es la amistad que tenemos con Jehová. Él conoce a los que le pertenecen (Is. 44:5). Examinemos con oración la calidad y la profundidad de nuestra relación con él. w13 15/3 3:1416

Los muertos por Jehová ciertamente llegarán a estar en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el mismísimo otro extremo (Jer. 25:33).

Hasta que termine este sistema, Satanás seguirá golpeando al pueblo de Dios, y cada vez lo hará con más fuerza. Pero llegará el momento en que Jehová luche contra sus enemigos en “el día de su guerrear” (Zac. 14:3-5). Es cierto que Satanás tendrá en la Tierra muchísimos ejércitos listos para guerrear, pero sin importar dónde estén, Jehová los destruirá (Rev. 19:19-21). En las guerras todos sufren, incluso los vencedores. Algunos pierden sus casas, sus propiedades y hasta sus derechos. En general, el nivel de vida se viene abajo y muchos no tienen qué llevarse a la boca. Si eso nos pasa durante la gran tribulación, ¿qué haremos? ¿Nos dejaremos llevar por el pánico? ¿Traicionaremos nuestra fe si nos presionan? ¿Perderemos la esperanza y nos amargaremos? Para que esto no pase, será fundamental que nos quedemos en el valle de Jehová y que confiemos en que él nos salvará (Hab. 3:17, 18). w13 15/2 3:14-16

Muy gustosamente gastaré y quedaré completamente gastado por sus almas (2 Cor. 12:15).

Pastorear la congregación exige mucho trabajo. A veces, los ancianos pasan noches sin dormir, orando debido a su preocupación por el rebaño o ayudando espiritualmente a sus hermanos (2 Cor. 11:27, 28). Pero cumplen su responsabilidad a conciencia y con mucho gusto. Así imitan a Pablo, quien amaba tanto a los hermanos que se desvivió por fortalecerlos (2 Cor. 2:4; Filip. 2:17; 1 Tes. 2:8). ¡Con razón ellos lo querían tanto! (Hech. 20:31-38.) Los cristianos de la actualidad también queremos a nuestros amorosos ancianos, y en nuestras oraciones personales damos gracias a Jehová por tenerlos. El interés que ellos nos demuestran aumenta nuestro gozo, y sus visitas nos fortalecen. Además, valoramos que estén atentos y listos para socorrernos cuando estamos abrumados por las presiones de este mundo. Sin duda, son colaboradores para nuestro gozo. w13 15/1 5:15, 16

Desde las profundidades te he invocado, oh Jehová. Oh Jehová, deveras oye mi voz. Resulten atentos tus oídos a la voz de mis súplicas(Sal. 130:1, 2).

Algunos jóvenes comienzan a salir con alguien cuando aún no están preparados para afrontar las obligaciones maritales. Hay quienes encuentran un candidato en Internet y se lanzan apresuradamente a lo que después resulta ser un matrimonio muy desdichado. Y otros cometen un pecado grave durante el noviazgo y luego se casan, pero quizás den inicio a su vida de casados sin sentir mucho respeto el uno por el otro. Algunos cristianos desobedecen el mandato de casarse “solo en el Señor” y sufren las consecuencias de vivir en un hogar dividido en sentido religioso (1 Cor. 7:39). Si ese es su caso, pida el perdón y la ayuda de Dios. Él no libra de los efectos de errores pasados, pero sí que da fuerzas a los arrepentidos para que sobrelleven las dificultades. Esfuércese de corazón por complacerlo ahora y siempre, y “el gozo de Jehová [será] su plaza fuerte” (Neh. 8:10). w12 15/5 2:3, 4

Nadie que ha puesto la mano en el arado y mira a las cosas que deja atrás es muy apto para el reino de Dios (Luc. 9:62).

Asistir a las reuniones de congregación y participar regularmente en el ministerio del campo y en otros deberes teocráticos es muy bueno. Pero servir a Dios con un corazón completo implica más (2 Crón. 25:1, 2, 27). Si en el fondo un cristiano sigue amando “las cosas que [ha dejado] atrás” —es decir, las que forman parte del estilo de vida del mundo—, corre el peligro de perder la aprobación de Jehová (Luc. 17:32). A fin de ser “apto[s] para el reino de Dios” es indispensable obedecer este mandato: “Aborrezcan lo que es inicuo; adhiéranse a lo que es bueno” (Rom. 12:9). Así pues, todos debemos cuidarnos para que nada de lo que hay en el mundo de Satanás, por muy ventajoso o atractivo que parezca, nos impida servir a Jehová con un corazón completo (2 Cor. 11:14; Filip. 3:13, 14). w12 15/4 3:1013

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“Es más ventajoso examinar el texto diario y los comentarios de este folleto por la mañana. Sentirá como si Jehová, el Magnífico Instructor, lo despertara con sus instrucciones. Se nos dice proféticamente que Jesucristo se beneficia de las órdenes de su Padre todas las mañanas: ‘[Jehová] despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados’. Esas instrucciones dieron a Jesús ‘la lengua de los enseñados’ para que ‘supiera responder al cansado con una palabra’ (Isa. 30:20; 50:4; Mat. 11:28-30). Despertarse para recibir consejo oportuno de la Palabra de Dios todas las mañanas no solo le ayudará a afrontar sus propios problemas, sino que lo equipará con ‘la lengua de los enseñados’ para ayudar a otras personas”.

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