Ustedes mismos llegarán a ser para un reino de sacerdotes y una nación santa (Éx. 19:6).

Jehová cumplió su parte del pacto de la Ley que había hecho con los israelitas. ¿De qué manera? Estableciendo una tienda para su adoración y un sacerdocio. De ese modo, los seres humanos pecadores podrían acercarse a él. Pero los israelitas olvidaron enseguida su dedicación a Dios. Con su actitud, “causaban dolor aun al Santo de Israel” (Sal. 78:41). Por ejemplo, mientras Moisés estaba recibiendo más instrucciones en el monte Sinaí, ellos pensaron que los había abandonado, así que se impacientaron y comenzaron a perder su fe en Dios. Como resultado, fabricaron un becerro de oro y proclamaron: “Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto” (Éx. 32:1, 4). Entonces se pusieron a celebrar lo que denominaron una “fiesta a Jehová”, inclinándose y haciendo sacrificios ante la imagen. Al ver aquello, Jehová le dijo a Moisés: “Se han desviado apresuradamente del camino en que les he mandado ir” (Éx. 32:5, 6, 8). w12 15/10 3:1012

Que se quiten toda [...] cólera e ira y gritería y habla injuriosa (Efes. 4:31).

Nos alegramos cuando alguien responde favorablemente a nuestro ministerio, pues en ese caso puede beneficiarse del mensaje que llevamos. No obstante, a veces la respuesta no es nada pacífica. ¿Qué hará usted cuando eso le suceda? Jesús indicó que la paz que le desea a la persona ha de quedarse con usted (Luc. 10:1, 5, 6). Sin importar cómo lo reciba la gente, debe irse de su casa sin perder la calma. Si respondiera a las provocaciones, no podría conservar la paz. Procure mantener la paz en todas las situaciones, no solo en el ministerio cristiano. Claro, estar dispuesto a perdonar a alguien no significa aprobar su mal comportamiento o restarle importancia al daño que este causa. Pero sí significa desterrar el resentimiento por las malas acciones de esa persona y no perder la paz. Por lo tanto, esté dispuesto a perdonar (Efes. 4:32).w12 15/11 5:11, 12

El dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos (2 Cor.4:4).

Por desgracia, algunos miembros de la congregación cristiana dan muestras de que, al menos hasta cierto punto, se sienten cómodos en el mundo de Satanás. Si usted se siente así aunque sea solo un poco, háblele a Jehová en cuanto a ello. No olvide que este es el mundo de Satanás y, como tal, refleja su frialdad y egoísmo (Efes. 2:1, 2). Para no caer víctimas de las trampas del Diablo, tenemos que aprovechar por completo las ayudas espirituales que Jehová ofrece a sus siervos, a quienes hacen de él su morada. Entre tales ayudas se encuentran las reuniones cristianas, la adoración en familia y las “dádivas en hombres”, es decir, pastores nombrados por Dios para consolarnos y apoyarnos en nuestra lucha con las dificultades de la vida (Efes. 4:8-12). El hermano George Gangas, quien fue miembro del Cuerpo Gobernante por muchos años, escribió: “Cuando estoy entre [los siervos de Dios] siento que estoy en casa con mi familia, en un paraíso espiritual”. ¿Se siente usted como este hermano? w13 15/3 4:11, 12

 

Sin falta se realizará. No llegará tarde (Hab. 2:3).

Si queremos cultivar la paciencia divina, no podemos dudar de la palabra de Jehová. ¿A qué nos referimos? Cuando alguien no está realmente convencido de que el fin está cerca, puede idear un “plan B” por si las cosas no suceden como Jehová predijo. Por ejemplo, quizá quiera llegar a ser alguien en este mundo y alcanzar seguridad económica en lugar de poner primero el Reino, o tal vez recurra a la educación superior para asegurarse una buena vida. Quien adopta esta actitud demuestra que le falta fe. Recordemos que Pablo nos exhortó a imitar a los que “mediante fe y paciencia” recibieron las promesas divinas (Heb. 6:12). Jehová no permitirá que este mundo dure más de lo estrictamente necesario para que su propósito se cumpla. w12 15/9 3:16

El que es humilde de espíritu se asirá de la gloria (Prov. 29:23).

¿Qué haremos si estamos tratando de ser mejores cristianos y un hermano nos ofrece un consejo? Sus palabras sinceras solo podrán ayudarnos si no somos orgullosos. Así que evitemos ponernos a la defensiva, justificarnos o tratar de salvar las apariencias. O puede ser que tengamos que colaborar con un hermano para llevar a cabo cierta tarea. ¿Permitiremos que nos domine el deseo de recibir las alabanzas por las buenas ideas que tuvimos y el esfuerzo que hicimos? Quienes desean ser superintendentes en la congregación o ya lo son no deben buscar las alabanzas de los demás (1 Tes. 2:6; 1 Tim. 3:1). Entonces, ¿cómo debería reaccionar un hermano cuando recibe elogios sinceros por algo que ha hecho? ¿Reconoce que si no fuera por la bondad inmerecida de Jehová no lo habría conseguido y que cualquier logro futuro depende de la bendición y el respaldo divino? (1 Ped. 4:11.) w13 15/2 4:10, 11

Oramos a Dios que no hagan ustedes nada malo, [...] que ustedes estén haciendo lo que es excelente, aunque nosotros mismos parezcamos desaprobados (2 Cor. 13:7).

Para soportar la presión necesitamos tener conocimiento exacto, ser humildes, ser modestos, amar a Jehová y temer a Dios, no a los hombres. Si nuestra fe personal se basa en conocimiento exacto, defenderemos nuestras creencias hablando con valentía y convicción. De esta forma seremos capaces de vencer la presión y el miedo. Claro, nunca debemos sobrevalorar nuestras fuerzas, sino ser humildes y reconocer que nos hace falta el poder de Dios. Hay que pedirle a Jehová su espíritu y cultivar un amor por él tan intenso que nos motive a obedecer sus normas y defender su nombre. Además, es crucial prepararse de antemano para soportar la presión. Así pues, los padres hacen bien en orar con sus hijos y ensayar lo que estos harán cuando sus compañeros los inciten a hacer algo malo. w12 15/8 3:13

Instrúyeme, oh Jehová, en tu camino, y guíame en la senda de la rectitud causa de mis opositores (Sal. 27:11).

Actuar en armonía con esta oración implica prestar mucha atención a toda directriz que recibamos de la organización de Jehová y obedecerla de inmediato. Muchos hermanos que se han liberado de deudas innecesarias pueden atestiguar que aplicar el sabio consejo de simplificar su vida les ha beneficiado en estos tiempos de crisis económica. En vez de verse cargados con posesiones que ya no pueden permitirse, gozan de más libertad para ampliar su ministerio. Así pues, cada uno de nosotros hace bien en preguntarse: “¿Pongo en práctica sin demora todo lo que leo en la Biblia y en las publicaciones del esclavo fiel y discreto, incluso cuando me suponga algún sacrificio?” (Mat. 24:45). Si dejamos que Jehová nos instruya y nos guíe en la senda de la rectitud, no tendremos motivo para temer. w12 15/7 3:15, 16

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“Es más ventajoso examinar el texto diario y los comentarios de este folleto por la mañana. Sentirá como si Jehová, el Magnífico Instructor, lo despertara con sus instrucciones. Se nos dice proféticamente que Jesucristo se beneficia de las órdenes de su Padre todas las mañanas: ‘[Jehová] despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados’. Esas instrucciones dieron a Jesús ‘la lengua de los enseñados’ para que ‘supiera responder al cansado con una palabra’ (Isa. 30:20; 50:4; Mat. 11:28-30). Despertarse para recibir consejo oportuno de la Palabra de Dios todas las mañanas no solo le ayudará a afrontar sus propios problemas, sino que lo equipará con ‘la lengua de los enseñados’ para ayudar a otras personas”.

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