Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes (Mat. 13:42).

¿Se están cumpliendo ahora estas palabras? No. La cristiandad —que forma parte de la ramera, Babilonia la Grande— todavía afirma: “Estoy sentada como reina, y no soy viuda, y nunca veré lamento” (Rev. 18:7). Así es, la cristiandad aún se siente poderosa. De hecho, presume de estar “sentada como reina” por encima de los líderes políticos. Por el momento, los individuos representados por la mala hierba no se lamentan; todo lo contrario, se dan aires de grandeza. Pero eso está a punto de cambiar. Durante la gran tribulación, después de que todas las religiones falsas hayan sido destruidas, sus anteriores adeptos correrán en busca de refugio, pero no podrán hallar ningún lugar seguro donde esconderse (Luc. 23:30; Rev. 6:15-17). Entonces, al comprender que no pueden escapar de la destrucción, llorarán desesperados y sus dientes crujirán de rabia. Como predijo Jesús, en ese terrible instante “se golpearán en lamento” (Mat. 24:30; Rev. 1:7). w13 15/7 2:13, 14