Continúa recordándoles que sean razonables (Tito 3:1, 2).

¿Cómo demuestra Jehová que es razonable? Veamos un caso. Cuando decidió destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, dio al justo Lot instrucciones claras de que huyera a las montañas. Sin embargo, por alguna razón este le suplicó que lo dejara huir a otro lugar. Pensemos en ello: ¡en realidad, Lot le estaba pidiendo que cambiara sus instrucciones! (Gén. 19:17-20.) Sería fácil tachar a Lot de débil o desobediente. Al fin y al cabo, Jehová podía conservarlo con vida donde fuera, así que los temores del patriarca eran infundados. No obstante, sus temores estaban ahí. Lot sentía lo que sentía, y Jehová cedió a su súplica y le permitió huir a una ciudad que había pensado destruir (Gén. 19:21, 22). Vemos, pues, que Jehová no es rígido, sino flexible y razonable. w13 15/6 2:12-14