La tontedad del hombre terrestre tuerce su camino, y por eso su corazón se enfurece contra Jehová mismo (Prov. 19:3).

¿Qué podemos hacer si nuestro corazón inclinado al pecado comienza a cuestionar lo que Jehová hace o permite? Recuerde que razonar así es una insensatez. Otra traducción de Proverbios 19:3 dice: “Hay gente insensata que arruina su vida ella misma, pero luego le echa la culpa a Dios” (La Palabra de Dios para Todos). Nunca dejemos que las frustraciones de la vida nos lleven a echarle la culpa a Jehová. Y tampoco descuidemos nuestra relación con él. Mantener una estrecha amistad con Dios impedirá que nos enojemos con él (Prov. 3:5, 6). Debemos confiar en Jehová y no pensar que sabemos más que él ni darnos demasiada importancia (Prov. 3:7; Ecl. 7:16). De ese modo será menos probable que culpemos a Dios cuando nos ocurra algo malo. Si meditamos en todas las cosas buenas que Jehová ha hecho por nosotros, nuestra relación con él se fortalecerá. w13 15/8 2:12-14