El mundo entero yace en el poder del inicuo (1 Juan 5:19).

Tal como hizo en el jardín de Edén, el enemigo de Dios prefiere atacar a los inexpertos, y los jóvenes son uno de sus blancos favoritos. A Satanás no le agrada en lo más mínimo que un joven —o cualquier otra persona— quiera convertirse en esclavo de Jehová. Su objetivo es quebrantar la lealtad y devoción de todo aquel que ha dedicado su vida a Dios. Satanás fomenta la idea de que la única manera de ser feliz es labrándose un futuro profesional en este mundo, pero los cristianos debemos recordar que la felicidad proviene de otra fuente. Jesús dijo: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mat. 5:3). Los cristianos que nos hemos dedicado a Dios vivimos para servirle a él, no a Satanás. Amamos la ley de Jehová y meditamos en ella día y noche (Sal. 1:1-3). Sin embargo, quienes deciden cursar estudios superiores suelen tener muy poco tiempo para meditar y satisfacer sus necesidades espirituales. w13 15/10 2:9-11