No alzarán espada, nación contra nación (Miq. 4:3).

Hoy en día, millones de siervos fieles de Jehová de todo el mundo han transformado “sus espadas en rejas de arado” y se niegan a entrenarse para la guerra (Miq. 4:3). Es natural que deseemos que Jehová acabe pronto con este desastroso sistema. Sin embargo, para esperar con paciencia necesitamos ver las cosas desde su punto de vista. Él ha fijado un día para juzgar a la humanidad mediante “un varón a quien ha nombrado”, Jesucristo (Hech. 17:31). Pero antes está dando a toda clase de personas la oportunidad de obtener “un conocimiento exacto de la verdad”, de ponerlo por obra y de salvarse. Hay vidas en juego (1 Tim. 2:3, 4). Si nos dedicamos a enseñar al prójimo el conocimiento exacto de Dios, el tiempo que falta se nos hará más corto. Pronto, puede que de repente, ese tiempo se agotará. Y cuando eso suceda, ¡cuánto nos alegraremos de haber estado ocupados en predicar el Reino!w13 15/11 2:7, 8