Búsquense siete varones acreditados de entre ustedes para que los nombremos sobre este asunto necesario (Hech. 6:3).

La respuesta de los apóstoles al informe de que a ciertas viudas “se las pasaba por alto en la distribución diaria [de alimentos]” indica que la congregación puede contribuir al cuidado de sus miembros necesitados (Hech. 6:1-5). Pablo le indicó a Timoteo en qué circunstancias podría una viuda cristiana recibir apoyo material de la congregación (1 Tim. 5:3-16). Igualmente, el escritor bíblico Santiago reconoció la obligación cristiana de cuidar de huérfanos, viudas y otros con problemas o en necesidad (Sant. 1:27; 2:15-17). Y el apóstol Juan explicó: “Cualquiera que tiene los medios de este mundo para el sostén de la vida, y contempla a su hermano pasar necesidad, y sin embargo le cierra la puerta de sus tiernas compasiones, ¿de qué manera permanece el amor de Dios en él?” (1 Juan 3:17). Si cada cristiano tiene esa obligación hacia los necesitados, ¿cómo no van a tenerla las congregaciones? w14 15/3 3:13, 14