Contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado (Rom. 7:23).

¿Contra qué debilidades luchaba el apóstol Pablo? No las mencionó específicamente, pero sí le escribió a Timoteo que había sido un “hombre insolente” (1 Tim. 1:13). Antes de su conversión había atacado con ferocidad a los cristianos. De hecho, admitió que estaba “sumamente enojado contra ellos” (Hech. 26:11). Y aunque aprendió a dominar su mal genio, quizás le costara a veces controlar sus emociones y palabras (Hech. 15:36-39). ¿Qué le ayudó a conseguirlo? Por así decirlo, Pablo le daba golpes espirituales bien dirigidos a su naturaleza humana imperfecta (1 Cor. 9:26, 27). Muy probablemente buscaba consejos en las Escrituras, le suplicaba a Jehová que lo ayudara a aplicarlos y se esmeraba por mejorar. Su ejemplo nos es muy útil, ya que nosotros libramos una lucha similar contra nuestras malas tendencias. w13 15/4 2:8-10