¿Quién es, verdaderamente, el esclavo fiel y discreto? (Mat. 24:45.)

En el siglo primero no tenía sentido hacer esta pregunta. Los apóstoles realizaban milagros y hasta transmitían dones milagrosos, así que estaba claro que eran ellos los que tenían el apoyo divino (Hech. 5:12). Por eso, ¿por qué iba alguien a preguntar en ese tiempo quién había sido nombrado por Jesús para dirigir a sus ovejas? Sin embargo, en 1914 la situación era muy distinta. La temporada de la cosecha había empezado ese año. Por fin era hora de separar la mala hierba del trigo (Mat. 13:36-43). Ahora bien, al empezar la temporada de la cosecha, había muchos cristianos falsos que afirmaban ser los verdaderos seguidores de Jesús. Así que surgió esta cuestión fundamental: ¿cómo podría reconocerse el trigo, es decir, los cristianos ungidos? La ilustración de Jesús sobre el esclavo fiel dio una clave. Los cristianos ungidos serían aquellos que estuvieran bien alimentados espiritualmente.w13 15/7 4:7