Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión (1 Cor. 5:11).

La expulsión es un tipo de disciplina procedente de Jehová. Protege a la congregación de una mala influencia y puede contribuir a que el pecador se recobre (1 Cor. 5:6, 7). Robert estuvo expulsado casi dieciséis años, durante los cuales sus padres y hermanos siguieron con firmeza y lealtad el mandato bíblico de no mezclarse con pecadores y ni siquiera saludarlos. Ahora ya lleva varios años readmitido y está progresando espiritualmente. Cuando se le preguntó qué lo había impulsado a regresar a Jehová y su pueblo después de tanto tiempo, contestó que la firme postura de su familia había influido mucho en él. Y añadió: “Si mi familia hubiera tenido contacto conmigo, aunque fuera solo un poco para ver cómo me encontraba, esa pequeña dosis me hubiera bastado, y es probable que el deseo de disfrutar de su compañía no hubiera sido un factor que me motivara a regresar a Dios”. w13 15/6 4:17