Todo su espíritu es lo que el estúpido deja salir, pero el que es sabio lo mantiene calmado hasta lo último (Prov. 29:11).

Padres e hijos, no se desanimen si la comunicación en su familia no es tan buena como quisieran. Sigan luchando por mejorarla y por vivir la verdad (3 Juan 4). En el nuevo mundo seremos perfectos y también lo será nuestra comunicación con los demás, pues estará libre de malentendidos y desacuerdos. Ahora, sin embargo, todos hacemos cosas que después lamentamos. De modo que no duden en pedir perdón y perdonar. “Estén unidos armoniosamente en amor.” (Col. 2:2.) El amor tiene mucho poder, ya que “es sufrido y bondadoso […], no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. […] Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta” (1 Cor. 13:4-7). Sigan cultivándolo, y la comunicación florecerá para la alegría de su familia y la alabanza de Jehová. w13 15/5 4:17, 18