No sabemos cómo pedir ni qué pedir (Rom. 8:26, La Biblia Latinoamérica, 2011).

En esta era de tecnología, las redes sociales y los mensajes de texto se han vuelto muy populares. Pero ¿qué lugar ocupa en nuestra vida la comunicación con Jehová, nuestro mejor Amigo? ¿Con cuánta frecuencia tomamos la iniciativa y le hablamos? A algunos siervos de Dios les cuesta abrir su corazón y expresar sus sentimientos más profundos. Sin embargo, eso es precisamente lo que Jehová quiere que hagamos al orar (Sal. 119:145; Lam. 3:41). Y si no encontramos palabras para describir lo que sentimos, la Biblia nos ayuda. Pablo escribió a los cristianos de Roma: “El espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos no expresados. Sin embargo, el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu, porque este aboga en conformidad con Dios por los santos” (Rom. 8:26, 27). Meditar en las palabras contenidas en libros bíblicos como Job, Salmos y Proverbios nos ayudará a expresarle a Jehová nuestros sentimientos más íntimos. w14 15/2 4:18, 19