Buscaré a mis ovejas y las cuidaré (Ezeq. 34:11).

Jehová se compara a sí mismo a un pastor (Ezeq. 34:12-14). Esta imagen nos ayuda a entender cómo es él. Un pastor afectuoso se siente responsable de que las ovejas que cuida no sufran ningún daño y estén bien atendidas. Las guía a buenos pastos y a lugares donde puedan beber (Sal. 23:1, 2); las vigila día y noche (Luc. 2:8); las protege de los depredadores (1 Sam. 17:34, 35); lleva en brazos a las recién nacidas (Is. 40:11); busca a las que se han perdido y cuida a las que están heridas (Ezeq. 34:16). Las ovejas necesitan cuidados y atenciones y, en sentido espiritual, con las personas sucede lo mismo (Mar. 6:34). Sin buena atención y dirección espiritual, la gente sufre. Se vuelve vulnerable y se extravía moralmente, tal como las “ovejas que no tienen pastor” acaban esparcidas (1 Rey. 22:17). Pero Jehová satisface amorosamente las necesidades de sus siervos. w13 15/11 4:1, 2