Los enemigos de un hombre son los hombres de su casa (Miq. 7:6).

A todos nos afectan las actitudes egocéntricas de nuestros vecinos y compañeros de trabajo o de estudios. No obstante, algunos siervos de Jehová se enfrentan a una situación aún más dolorosa. Jesús dijo que sus seguidores sufrirían el rechazo de sus familiares y empleó palabras parecidas a las de Miqueas 7:6 para describir el efecto que tendría su mensaje. “Vine a causar división —señaló—, y estará el hombre contra su padre, y la hija contra su madre, y la esposa joven contra su suegra. Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa.” (Mat. 10:35, 36.) ¡Qué difícil es soportar las burlas y la hostilidad de familiares que no comparten nuestra fe! Si nos enfrentamos a esa prueba, no cedamos a la presión. Más bien, sigamos leales y esperemos con paciencia a que Jehová actúe. Si le pedimos ayuda, él nos dará las fuerzas y la sabiduría para aguantar. w13 15/11 2:4