Tus flechas son agudas en el corazón de los enemigos del rey (Sal. 45:5).

El Rey Jesucristo va montado en un caballo blanco, lo cual representa que pelea una guerra que es limpia y justa a los ojos de Jehová (Rev. 6:2; 19:11). Además de la espada, lleva un arco. Leemos: “Vi, y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para completar su victoria”. Tanto la espada como el arco representan los medios que Cristo empleará para eliminar a sus enemigos. En un tono poético, el salmista profetiza que las flechas del Rey serán agudas, que atravesarán el corazón de sus enemigos y harán que los pueblos caigan ante él. Será una matanza a escala mundial (Jer. 25:33). Después de destruir al malvado sistema de cosas de Satanás en la Tierra, el glorioso Rey Jesucristo “[seguirá] adelante al éxito” (Sal. 45:4). Completará su victoria arrojando a Satanás y sus demonios al abismo, donde tendrán que permanecer durante todo el Reinado de Mil Años (Rev. 20:2, 3). w14 15/2 1:17-19