Cómprense todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos (Efes. 5:16).

Hoy día, en el poco tiempo que los padres están con sus hijos, la comunicación compite —y a menudo sale perdiendo— con la computadora, la televisión y otros aparatos electrónicos. ¿Puede usted “comprar” tiempo de otras actividades para dedicárselo a su familia? Algunas familias se han puesto de acuerdo para limitar el tiempo que pasan frente al televisor o la computadora. Otras se esfuerzan por juntarse a comer al menos una vez al día. El programa de adoración en familia brinda a padres e hijos una oportunidad de oro para conocerse mejor y estudiar con calma asuntos espirituales. Reservar todas las semanas una hora más o menos con ese propósito es un buen comienzo, pero hace falta algo más para abrir la puerta a la comunicación profunda: hay que hablar todos los días. Antes de que los niños salgan para la escuela, dígales algo animador, analice con ellos el texto del día o hagan juntos una oración. Eso puede hacer que tengan un día mucho mejor. w13 15/5 4:4, 5