Ténganse por muertos, en verdad, con referencia al pecado, pero vivos con referencia a Dios por Cristo Jesús (Rom. 6:11).

Estamos muy agradecidos de que Jehová nos permita ser sus esclavos (Rom. 12:11). Nuestra fe en el sacrificio de Jesús nos ha liberado de la esclavitud al pecado. Por supuesto, seguimos siendo imperfectos, pero aun así, hemos decidido obedecer a Jehová y Jesús y reconocerlos como nuestros amos. Con todo, el apóstol Pablo advirtió: “¿No saben que si siguen presentándose a alguien como esclavos para obedecerle son esclavos de él porque le obedecen, ya sea del pecado con la muerte en mira o de la obediencia con la justicia en mira? Pero gracias a Dios que ustedes eran esclavos del pecado pero se hicieron obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual fueron entregados. Sí, habiendo sido libertados del pecado, vinieron a ser esclavos de la justicia” (Rom. 6:16-18). Notemos que Pablo usó la expresión “obedientes de corazón”. La dedicación es una muestra de que deseamos obedecer a Jehová de corazón. Y como él es el Dios de la justicia, la dedicación nos convierte en “esclavos de la justicia”. w13 15/10 2:4