Instrúyeme, oh Jehová, en tu camino (Sal. 27:11).

Al celebrar la Pascua, los israelitas recordaban importantes lecciones, que transmitían de padres a hijos. Una de ellas era que Jehová protege a sus siervos. Los niños aprendían que no es un Dios abstracto y lejano, sino vivo y real, que se interesa por su pueblo e interviene en su favor, como lo demostró al mantener con vida a los primogénitos israelitas “cuando plagó a los egipcios” (Éx. 12:27). Hoy día, los padres cristianos no tienen la obligación de relatarles cada año a sus hijos la historia de aquella Pascua. Sin embargo, ¿les enseña usted a sus hijos la lección que encierra, que Dios es el Protector de su pueblo? ¿Perciben ellos que está profundamente convencido de que Jehová sigue protegiendo a sus siervos? (Is. 12:2.) ¿Y les inculca esta lección, no dándoles un discurso, sino conversando amigablemente? De ese modo les ayudará a confiar más en Jehová. w13 15/12 3:13, 14