Envío mi mensajero, y él tiene que despejar un camino delante de mí (Mal. 3:1).

Juan el Bautista fue el “mensajero” que despejó el camino (Mat. 11:10, 11). Cuando llegó, en el año 29, se avecinaba un tiempo de juicio para la nación de Israel. Jesús fue el segundo mensajero, “el mensajero del pacto”. En dos ocasiones limpió de prácticas inmundas el templo de Jerusalén (Mat. 21:12, 13; Juan 2:14-17). ¿Cuál fue el cumplimiento mayor de la profecía de Malaquías? En las décadas anteriores a 1914, Charles Russell y sus compañeros llevaron a cabo una labor similar a la de Juan el Bautista. Su crucial tarea consistió en recuperar las verdades expuestas en las Escrituras. Aquellos Estudiantes de la Biblia esclarecieron el verdadero significado del sacrificio redentor de Cristo, desenmascararon la mentira del infierno y proclamaron el cercano fin de los tiempos de los gentiles. Sin embargo, había numerosos grupos religiosos que también afirmaban ser cristianos. ¿Cuál demostraría ser el trigo simbólico que mencionó Jesús en su parábola? (Mat. 13:24-30, 37-43.) Para zanjar esta cuestión, Jesús comenzó a inspeccionar el templo espiritual en 1914. w13 15/7 2:5, 6