Dios establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas (Dan. 2:44).

Los Estudiantes de la Biblia se pasaron décadas señalando que 1914 sería un año muy importante. La gente de aquella época veía el futuro con optimismo. “El mundo de 1914 estaba lleno de esperanza y promesa”, declara cierto escritor. Pero entonces, ese mismo año, estalló la Primera Guerra Mundial. ¡Las profecías de la Biblia se cumplieron! Las hambrunas, terremotos y pestes que vinieron después probaron que en 1914 Jesucristo había comenzado a gobernar en los cielos como Rey del Reino de Dios. La primera misión del Rey recién coronado fue luchar contra el principal enemigo de su Padre, Satanás. Jesús y sus ángeles los echaron del cielo a él y a sus demonios. Esto produjo gran alegría en los cielos, pero en la Tierra comenzó un tiempo de calamidades nunca visto (Rev. 12:7-9, 12). A continuación, el Rey dirigió su atención a sus súbditos terrestres. ¿Con qué propósito? Purificarlos, capacitarlos y organizarlos para cumplir la voluntad de Dios. w14 15/1 2:3, 4