Honra a tu padre y a tu madre (Éx. 20:12).

Jesús subrayó la importancia del mandamiento mencionado en el texto de hoy cuando condenó a los fariseos y los escribas que se negaban a mantener a sus padres (Mar. 7:5, 10-13). Jesús mismo dio un buen ejemplo a este respecto. Cuando estaba a punto de morir en el madero, le encargó el cuidado de su madre, quien al parecer ya era viuda, a su amado discípulo Juan (Juan 19:26, 27). Jehová inspiró al apóstol Pablo a escribir que los creyentes debían mantener a su propia familia (1 Tim. 5:4, 8, 16). Veamos el contexto de este pasaje. Pablo estaba explicándole a Timoteo quiénes podían recibir apoyo económico de la congregación y quiénes no. Aclaró que la responsabilidad de cuidar a las viudas de edad avanzada correspondía principalmente a los hijos, nietos y otros familiares creyentes. También hoy, una forma en que los cristianos “practica[n] devoción piadosa” es ayudando materialmente a sus familiares que lo necesitan. w14 15/3 3:6, 7