Esaú despreció la primogenitura (Gén. 25:34).

¿Qué destacan las Escrituras sobre la actitud de Esaú? Que para él era más importante satisfacer sus deseos que conseguir las bendiciones que recibiría como parte de su herencia. No valoraba su primogenitura y, en realidad, no amaba a Jehová. Además, no pensó en el efecto que su decisión tendría en sus descendientes. ¡Qué distinto fue Jacob! Él sí apreció su herencia. Lo demostró, por ejemplo, cuando siguió las instrucciones de su padre para elegir esposa (Gén. 27:46–28:3). Debido a que tomó una decisión que exigió paciencia y sacrificio, tuvo la recompensa de convertirse en antepasado del Mesías. ¿Qué pensaba Jehová de Esaú y Jacob? Mediante el profeta Malaquías, expresó: “Amé a Jacob, y a Esaú lo he odiado” (Mal. 1:2, 3). ¿Es la historia de Esaú significativa para los cristianos de hoy? Por supuesto que sí (Heb. 12:16). w13 15/5 5:8, 10, 11