Transfórmense rehaciendo su mente (Rom. 12:2).

La transformación debe producirse en nuestro interior, y para efectuar esos cambios tan profundos, necesitamos algo que pueda atravesar la superficie y llegarnos a lo más hondo. ¿Qué puede ayudarnos? Cuando aprendemos lo que Jehová espera de nosotros según su propósito expuesto en la Biblia, nuestra reacción revela lo que tenemos en el corazón y nos hace conscientes de los cambios que debemos realizar para cumplir “la perfecta voluntad de Dios” (Heb. 4:12). Si nos dejamos moldear por Jehová, la transformación que se produce es interna, espiritual: justo lo que necesitamos para combatir las influencias del mundo (Is. 64:8). ¿Vemos por qué se nos anima tantas veces a leer todos los días la Biblia y a no perdernos las reuniones, donde se estudia la Palabra de Dios? Porque de esta manera permitimos que Jehová nos moldee (Sal. 1:2; Hech. 17:11; Heb. 10:24, 25). w13 15/9 3:14, 15, 17