El que está andando con personas sabias se hará sabio (Prov. 13:20).

Predicar con hermanos espirituales nos edifica. Por ejemplo, la mayoría de los precursores pasan mucho tiempo en el ministerio con otros evangelizadores, lo que proporciona muchas oportunidades para que haya “un intercambio de estímulo” (Rom. 1:12; Prov. 27:17). Una precursora de nombre Lisa comenta: “En el trabajo siempre hay espíritu de competencia y celos. Estamos expuestos diariamente a los chismes y al habla vulgar. Todo el mundo quiere subir peldaños cueste lo que cueste. A veces nos ponen en ridículo o se burlan de nuestra conducta cristiana. En cambio, predicar con nuestros hermanos es muy edificante. Al final del día vuelvo a casa animada, sin importar lo cansada que esté”. No hay duda de que, muchas veces, los precursores que se gastan en el servicio a Jehová y estrechan su relación con él notan que los alcanza un torrente de bendiciones que parece inacabable (Deut. 28:2).w13 15/9 5:8, 11