Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra (Hech. 6:4).

Al igual que en el siglo primero, los ancianos cristianos que hoy día dirigen la predicación están dedicados “al ministerio de la palabra”. A la hora de tomar decisiones, buscan dirección en la Palabra de Dios, pues la consideran “una lámpara para [su] pie, y una luz para [su] vereda” (Sal. 119:105). También le piden con fervor a Jehová que los oriente (Mat. 7:7, 8). Les alegra muchísimo ver el avance de las buenas nuevas no solo en sus respectivas regiones, sino también por todo el mundo (Hech. 21:19, 20). Al tomar las medidas necesarias para que la predicación siga adelante, se fijan en lo que dicen las Escrituras y en la dirección del espíritu santo de Dios, en lugar de establecer incontables reglas y procedimientos (Hech. 15:28). Así, estos hermanos responsables dan un buen ejemplo a las congregaciones (Efes. 4:11, 12). w13 15/4 3:12, 13