El entendido es el que adquiere dirección diestra (Prov. 1:5).

Aquellos que te conocen bien, joven, pueden aconsejarte con discernimiento. Por ejemplo, imagínate que siendo aún adolescente quisieras dejar la escuela y comenzar el precursorado principalmente para ahorrarte el esfuerzo que los estudios requieren. Alguien que te ama podría darse cuenta de tu motivación y ayudarte a comprender que la escuela te puede enseñar a no rendirte fácilmente, una cualidad esencial si deseas servir a Jehová plenamente (Sal. 141:5; Prov. 6:6-10). Hay que reconocer que a todos los que servimos a Dios nos rodean peligros espirituales, es decir, influencias que pueden alejarnos de Jehová (1 Cor. 15:33; Col. 2:8). Pero algunos empleos presentan más riesgos que otros. ¿Conoces a algún hermano que haya sufrido un “naufragio respecto a su fe” por haber aceptado cierto tipo de empleo? (1 Tim. 1:19.) ¿Cuál es la lección? Que debes tener mucho cuidado para no tomar decisiones que puedan perjudicar tu relación con Dios (Prov. 22:3). w14 15/1 3:15-17