Siéntate a mi diestra hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies (Sal. 110:1).

La noche antes de su muerte, Jesús celebró un pacto con sus seguidores, “un pacto […] para un reino”. De ese modo les ofreció a algunos de sus fieles discípulos la oportunidad de reinar con él en el Reino de Dios (Luc. 22:28-30). ¿Cuándo llegaría Jesús a ser Rey del Reino de Dios? No pudo ser justo después de celebrar el pacto con sus discípulos. La tarde siguiente, él fue ejecutado y sus discípulos se dispersaron (Juan 16:32). Sin embargo, al igual que en ocasiones pasadas, Jehová seguía al mando. Al tercer día resucitó a su Hijo, y, en el Pentecostés del año 33, Jesús estableció un reino espiritual sobre la congregación cristiana de sus hermanos ungidos (Col. 1:13). Pero aún tendría que esperar algún tiempo para asumir por completo su poder real sobre la Tierra como la prometida “descendencia” (2 Sam. 7:12, 13). w14 15/1 1:14, 16, 17