Sirvan a Jehová como esclavos (Rom. 12:11).

La esclavitud cristiana es muy diferente de lo que, por lo general, la gente entiende por esclavitud. Para muchos, esa palabra es sinónimo de maltratos crueles y abusos. En cambio, los esclavos de los que habla la Palabra inspirada de Dios lo son por voluntad propia, pues tienen un Amo muy bondadoso. De hecho, cuando el apóstol Pablo les dijo a los cristianos del siglo primero que sirvieran “a Jehová como esclavos”, los estaba animando a hacerlo por amor. Antes de bautizarnos, tomamos la decisión de servir a Jehová, de ser sus esclavos. Cuando nos dedicamos a él, le expresamos nuestro deseo de obedecerle y cumplir su voluntad. Nadie nos obligó. Incluso los más jóvenes se dedican a Dios y se bautizan por voluntad propia, no simplemente para complacer a sus padres. Así es, los cristianos nos dedicamos por amor a nuestro Amo celestial, Jehová (1 Juan 5:3). w13 15/10 2:1, 3