Les rogamos, hermanos, que no se dejen confundir tan fácilmente (2 Tes. 2:1, 2, Traducción en lenguaje actual).

A lo largo de los años, Jehová ha bendecido a su pueblo aclarándole el significado de las profecías bíblicas. Reflexionar en tales profecías reafirma nuestra confianza en que recibiremos una maravillosa recompensa. Los ungidos tienen la esperanza de estar con Cristo en el cielo. Tan gloriosa perspectiva los motiva a mantener la capacidad de razonar y no dejarse confundir. Sin duda, se sienten identificados con estas palabras de Pablo a los tesalonicenses: “Estamos obligados a dar gracias a Dios siempre por ustedes, hermanos amados por Jehová, porque Dios los seleccionó […] al santificarlos con espíritu y por su fe en la verdad” (2 Tes. 2:13). Quienes esperan vivir para siempre en la Tierra tampoco deben dejarse engañar. Más bien, los fortalecen las palabras que Pablo dirigió a los cristianos ungidos de Tesalónica y que se registran en 2 Tesalonicenses 3:1- 5. ¡Cuánto agradecemos todos nosotros esas amorosas expresiones de ánimo! w13 15/12 1:16, 17