Ya es hora de que despierten del sueño, porque ahora está más cerca nuestra salvación que cuando nos hicimos creyentes (Rom. 13:11).

El prometido nuevo mundo de Dios está a la vuelta de la esquina, y nuestra salvación quizás esté más cerca de lo que pensamos. No nos durmamos espiritualmente ni permitamos jamás que las distracciones de este mundo nos roben el tiempo de estar a solas con Jehová y orarle. Más bien, seamos “vigilantes en cuanto a oraciones” (1 Ped. 4:7). Eso nos ayudará a realizar “actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa” mientras esperamos el día de Jehová (2 Ped. 3:11, 12). De ese modo, toda nuestra vida revelará que estamos despiertos en sentido espiritual y que de veras creemos que el fin de este sistema de cosas malvado está a las puertas. Por lo tanto, “[oremos] incesantemente” (1 Tes. 5:17). Al igual que Jesús, busquemos momentos para orarle a Jehová en soledad. Hablémosle sin prisas. El resultado será que nos acercaremos más a él (Sant. 4:7, 8). ¿Podría haber una bendición mayor que esa? w13 15/11 1:17