Apareció también la mala hierba (Mat. 13:26).

A principios del siglo segundo “apareció […] la mala hierba” en el “campo” de la humanidad con la llegada de los cristianos falsos. Ya para el siglo cuarto, estos supuestos cristianos superaban por mucho la cantidad de cristianos ungidos. La parábola registra este mandato de Jesús: “Dejen que ambos crezcan juntos hasta la siega” (Mat. 13:30). Dicha orden revela que, desde el siglo primero hasta nuestros días, siempre ha habido en la Tierra cristianos ungidos semejantes a trigo. Este hecho queda confirmado por lo que Jesús les dijo más tarde a sus discípulos: “Estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas” (Mat. 28:20). De modo que los cristianos ungidos contarían con la protección espiritual de Jesús todos los días hasta que llegara el tiempo del fin. Ahora bien, puesto que estaban rodeados de cristianos semejantes a mala hierba, no sabemos con certeza quiénes compusieron el trigo simbólico durante aquel extenso período. Sin embargo, algunas décadas antes de la temporada de la cosecha, el trigo comenzó a distinguirse. w1315/7 2:3, 4