Honra a tu padre y a tu madre (Efes. 6:2).

Es normal que nos sintamos incómodos ante la idea de hablar con nuestros padres de edad avanzada de la necesidad de hacer cambios en el hogar o de la posibilidad de que tengan que mudarse. Pero esas conversaciones resultan muy útiles, pues es más fácil hablar de temas delicados, escuchar con respeto y hacer buenos planes antes de que surjan los problemas (Prov. 20:18). En un ambiente relajado, los miembros de la familia recordarán el amor que se tienen y podrán expresar sin temor sus preferencias. Claro, los padres tal vez quieran retener su independencia el mayor tiempo posible. Pero si hablan con sus hijos de la clase de cuidados que preferirían si se hiciera necesario, será más fácil para todos tomar decisiones acertadas. Padres, en esa conversación díganles a sus familiares cuáles son sus deseos y preferencias, y de cuánto dinero disponen. De ese modo, ellos podrán tomar decisiones acertadas si en algún momento ustedes no pueden tomarlas. Lo más probable es que quieran respetar sus deseos al mayor grado posible (Prov. 15:22). w14 15/3 4:6-8