Vino el enemigo de él y sobresembró mala hierba entre el trigo (Mat. 13:25).

Jesús advirtió que en un campo recién sembrado de trigo (los cristianos ungidos) se sembraría después mala hierba (los cristianos falsos). Entonces indicó que se dejaría que ambos grupos crecieran juntos hasta la siega, la cual vendría en “una conclusión de un sistema de cosas” (Mat. 13:24-30, 36-43). No tuvo que pasar mucho tiempo para que sus palabras se cumplieran. En el siglo primero hubo algunos brotes de apostasía, pero los fieles apóstoles de Jesús actuaron de “restricción” y mantuvieron a raya la contaminación e influencia de las doctrinas falsas (2 Tes. 2:3, 6, 7). Sin embargo, cuando murió el último de los apóstoles, la apostasía echó raíces y se propagó durante un período de crecimiento que abarcó muchos siglos. En ese tiempo, la mala hierba se hizo mucha, pero el trigo fue escaso. No existía ningún conducto organizado que proporcionara alimento espiritual de manera constante. No obstante, llegaría el momento en que eso cambiaría. w13 15/7 3:13, 14