Den su apoyo a los débiles (1 Tes. 5:14).

Entre “los débiles” figuran tanto los deprimidos (“las almas abatidas”) como los desanimados. Proverbios 24:10 declara: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder será escaso”. Al preocuparnos por una persona profundamente triste, debemos recordar que a veces quizá responda con “habla desatinada” (Job 6:2, 3). Tal vez diga cosas que no ha pensado bien y que en realidad no reflejan lo que hay en su corazón. Rachelle vivió esto en carne propia cuando su madre cayó en una depresión grave. “Muchas veces, mamá decía cosas muy desagradables —cuenta Rachelle—. En la mayoría de aquellas ocasiones, yo trataba de recordar la clase de persona que mamá realmente era… amorosa, bondadosa y generosa. Aprendí que los deprimidos dicen muchas cosas que en verdad no sienten. Lo peor que uno puede hacer es responder con malas acciones o palabras agrias.” Proverbios 19:11 dice: “La perspicacia del hombre ciertamente retarda su cólera, y es hermosura de su parte pasar por alto la transgresión”. w1315/8 3:7