Transfórmense rehaciendo su mente (Rom. 12:2).

Aunque la mente se relaciona con la facultad de pensar, en la Biblia esta palabra también alude a la inclinación mental, la actitud y la capacidad de razonar. En su carta a los Romanos, Pablo ya se había referido a personas que demostraban tener “un estado mental desaprobado” y que estaban llenas de “injusticia, iniquidad, codicia, maldad, […] envidia, asesinato, contienda, engaño” y otras características dañinas (Rom. 1:28-31). Por desgracia, vivimos rodeados de personas como las que Pablo describió. Para que el mundo ya no nos moldee tenemos que examinar con honradez cuáles son nuestras actitudes, sentimientos, metas y valores. Estas cosas tal vez no se vean abiertamente. Otros quizás nos digan que somos buenos siervos de Jehová; pero solo nosotros sabemos si el conocimiento bíblico realmente nos ha transformado en estos aspectos esenciales (Sant. 1:23-25). w13 15/9 3:11-13