Tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido (Lev. 19:32).

Jehová nunca quiso que los seres humanos sufriéramos los achaques de la edad. Al contrario, su propósito era que hombres y mujeres disfrutaran de una salud perfecta en el Paraíso. Pero la realidad es que “toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor” (Rom. 8:22). ¿Cómo cree usted que se siente Dios cuando ve los estragos que provoca el pecado en los seres humanos? Y, por si fuera poco, muchas personas mayores se ven abandonadas justo en esa etapa de la vida, cuando más ayuda necesitan (Sal. 39:5; 2 Tim. 3:3). Los siervos de Jehová agradecemos tener hombres y mujeres mayores en la congregación. Su experiencia nos beneficia y su fe nos inspira. Seamos parientes suyos o no, a todos nos preocupa su bienestar (Gál. 6:10; 1 Ped. 1:22). Así es, mostrar consideración a las personas de edad avanzada era una importante responsabilidad para los siervos de Dios cuando se escribieron las palabras del texto de hoy, y también lo sigue siendo en la actualidad. w14 15/3 3:1, 2, 5