Siempre está orando fervientemente por ustedes (Col. 4:12, La Biblia Latinoamérica, 2005).

Hacemos bien en preguntarnos: “¿Oro fervientemente por mis hermanos de todo el mundo? ¿Con cuánta frecuencia incluyo a los que son víctimas de desastres naturales? ¿Cuándo fue la última vez que oré con verdadero interés por quienes tienen pesadas responsabilidades en la organización de Jehová? ¿He orado recientemente por hermanos de la congregación que están atravesando momentos difíciles?”. Nuestras oraciones a favor de otros pueden beneficiarlos mucho (2 Cor. 1:11). El hecho de que un gran número de siervos suyos se lo pidan repetidamente no obliga a Jehová a intervenir, pero él observa el interés que todos ellos demuestran y tiene en cuenta su preocupación profunda y sincera a la hora de responder sus oraciones. Por lo tanto, debemos tomarnos en serio nuestro privilegio y responsabilidad de orar por otros. Así seremos más felices, pues “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hech. 20:35). w13 15/11 1:15, 16