Dios no es parcial (Hech. 10:34).

En la congregación cristiana demostramos que queremos imitar la imparcialidad de Jehová al tratar con dignidad, bondad y amor a todos. Por ejemplo, a la hora de ser hospitalarios, incluimos a los que tienen un origen distinto al nuestro, así como a los pobres, huérfanos o viudos (Gál. 2:10; Sant. 1:27). Además, llevamos las buenas nuevas a personas de toda clase, sin pasar por alto a los extranjeros. Por eso nos alegra tanto que nuestras publicaciones estén disponibles en unos seiscientos idiomas. ¡Qué muestra tan palpable de imparcialidad! Ciertamente, cuando meditamos en lo accesible e imparcial que es Jehová, nuestro aprecio por él se hace más profundo. Y eso, a su vez, nos mueve a imitar sus cualidades al tratar a todo el mundo. w13 15/6 1:12, 17, 18