Ellos reunirán a los escogidos (Mat. 24:31).

Una de las parábolas de Jesús sobre el Reino trata de un hombre que siembra trigo en su campo y de un enemigo que siembra mala hierba entre las semillas de trigo. La mala hierba pronto supera al trigo, pero el hombre ordena a sus esclavos que “dejen que ambos crezcan juntos hasta la siega”. Entonces, durante la época de la cosecha, se recoge el trigo y se quema la mala hierba (Mat. 13:24-30). Lo que sucede en las tierras del hombre simboliza cómo y cuándo Jesús recogería de entre la humanidad el trigo, es decir, los cristianos ungidos que gobernarán con él en su Reino. La siembra comenzó en el Pentecostés del año 33. La recolección del trigo se completará cuando los ungidos que aún vivan en la Tierra al final de este sistema de cosas, quienes ya habrán recibido su sello definitivo, vayan al cielo (Rev. 7:1-4). La parábola nos da una visión general de sucesos que ocurrirían durante unos dos mil años. La parábola de Jesús describe un tiempo de siembra, uno de crecimiento y otro de cosecha. w13 15/7 2:1, 2