Cuando llegué a verla, entonces caí sobre mi rostro (Ezeq. 1:28).

Para que los propósitos de Jehová se cumplan, están sucediendo muchas más cosas que las que podemos ver. Por ejemplo, el profeta Ezequiel vio la parte invisible de la organización de Dios representada por un enorme carruaje celestial. Este podía moverse a gran velocidad y cambiar de dirección en un instante (Ezeq. 1:15-21). Con cada giro de sus ruedas se desplazaba a grandes distancias. Ezequiel también observó algunos detalles del Conductor del carruaje: “Llegué a ver algo como el fulgor del electro, como la apariencia del fuego todo alrededor […]. Era la apariencia de la semejanza de la gloria de Jehová” (Ezeq. 1:25-28). El profeta debió quedar boquiabierto y admirado. Contempló a Dios controlando perfectamente su organización, dirigiendo cada movimiento mediante su espíritu santo. ¡Qué impresionante visión de la parte celestial de la organización de Jehová en acción! w13 15/4 3:6

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