Él está guardando las almas de los que le son leales; de la mano de los inicuos los libra (Sal. 97:10).

Queremos ser leales a Jehová. Por eso, cuanto más armonicemos nuestros pensamientos y sentimientos con los de Jehová, más inclinados estaremos a obedecer sus mandatos (Sal. 119:104). Claro, no siempre será fácil obedecer los mandatos divinos. Quizás tengamos que luchar para permanecer fieles. Ese es el caso de algunos cristianos solteros que quisieran casarse pero aún no han encontrado a la persona adecuada entre los siervos de Jehová (1 Cor. 7:39). Una hermana soltera tal vez se sienta presionada por compañeros de trabajo no creyentes que siempre están tratando de buscarle pareja. Aunque lucha con sentimientos de soledad, está decidida a mantenerse fiel a Dios. ¿Verdad que apreciamos esos magníficos ejemplos de lealtad? De seguro, Jehová recompensará a todos los que siguen fieles frente a las dificultades (Heb. 11:6). w13 15/6 3:9, 10