Transfórmense rehaciendo su mente (Rom. 12:2).

Cuando alguien estudia y aplica las enseñanzas bíblicas, comienza a progresar espiritualmente. Tal progreso se refleja en los cambios que hace en su vida, como abandonar la religión falsa y cultivar una nueva personalidad semejante a la de Cristo (Efes. 4:22-24). Todos los años nos alegra ver a cientos de miles de personas que reúnen los requisitos para bautizarse en símbolo de su dedicación a Dios. Sin duda, eso regocija el corazón de Jehová (Prov. 27:11). Pero ¿son estos los únicos cambios que se necesitan? En realidad, transformarse significa más que progresar o mejorar. Una nota del Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, de W. E. Vine, comenta sobre la expresión “transfórmense”: “En Ro[manos] 12.2 se contrasta el conformarse exteriormente a las cosas de este mundo en contraste a ser transformado (o transfigurado) internamente por la renovación de los pensamientos mediante el poder del Espíritu Santo”. w13 15/9 3:9, 10