Hay más felicidad en dar que en recibir (Hech. 20:35).

Jesús disfrutaba al ver que personas mansas aceptaban las buenas nuevas (Luc. 10:21; Juan 4:34). Puede que tú, joven, ya hayas sentido la felicidad que produce ayudar al prójimo. Si al tomar las grandes decisiones de tu vida tienes en cuenta los principios que Jesús enseñó, serás feliz y harás feliz a Jehová (Prov. 27:11). Nuestra mayor felicidad proviene de servir a Jehová (Prov. 16:20). Parece que Baruc, el secretario de Jeremías, lo olvidó. Llegó un momento en que ya no disfrutaba de su servicio sagrado, así que Jehová le dijo: “Tú sigues buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando. Porque, mira, voy a traer una calamidad sobre toda carne […], y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas” (Jer. 45:3, 5). ¿Qué opinas? ¿Qué iba a hacer más feliz a Baruc? ¿Buscar cosas grandes para él mismo, o sobrevivir a la destrucción de Jerusalén por ser un fiel siervo de Dios? (Sant. 1:12.) w14 15/1 3:10, 11