Vístanse de amor (Col. 3:14).

La cualidad más importante en el matrimonio es el amor, “un vínculo perfecto de unión”. Cuando dos cónyuges son leales y pasan unidos por buenos y malos momentos, el amor verdadero crece; su amistad se estrecha y el deseo de estar juntos aumenta. Una unión así no se construye con un puñado de impresionantes muestras de amor, como se ve en las películas, sino con una infinidad de detalles: un abrazo, unas palabras amables, un gesto considerado, una sonrisa cariñosa o una pregunta sincera, como “¿qué tal te fue hoy?”. Con tan poco se puede lograr muchoen el matrimonio. El amor también impulsa a los cónyuges a seguir conociéndose (Filip. 2:4). Y al conocerse mejor, su amor se profundiza y fortalece a pesar de las imperfecciones. Un matrimonio feliz no se estanca, sino que sigue enriqueciéndose y haciéndose más fuerte con el paso de los años. Así que si usted está casado, pregúntese: “¿Conozco de verdad a mi pareja? ¿Comprendo sus sentimientos y opiniones? ¿Con cuánta frecuencia pienso en mi cónyuge?”. w13 15/5 3:9, 10

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