¡Miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona (Rev. 6:2).

Quienes se niegan a reconocer la inmensa autoridad que ha recibido Jesucristo, el victorioso Jinete del caballo blanco, pronto tendrán que admitir su error. No podrán escapar del juicio divino. Muchos clamarán aterrorizados: “¿Quién puede estar de pie?” (Rev. 6:15-17). El siguiente capítulo de Revelación contesta esa pregunta. Los ungidos y los que abrigan la esperanza terrenal estarán “de pie” porque habrán obtenido la aprobación divina. Entonces, la “gran muchedumbre” de las otras ovejas sobrevivirá a la gran tribulación y entrará en el nuevo mundo (Rev. 7:9, 13-15). Cristo pronto completará su victoria sobre esta sociedad perversa en la justa guerra del Armagedón (Rev. 19:11, 19-21). ¡Qué futuro tan feliz nos aguarda! (Rev. 20:1-3, 6;21:3, 4.) w14 15/1 5:4, 18, 19