Vi, y, ¡miren!, una puerta abierta en el cielo (Rev. 4:1).

Hay muchas cosas que Jehová decidió no incluir en la Biblia. Por ejemplo, aunque habría sido fascinante que él explicara cómo funciona el cerebro o el universo, no lo hizo. Más bien, nos dio la información que necesitamos para entender sus propósitos y vivir en armonía con ellos (2 Tim. 3:16, 17). ¡Y qué interesantes son los detalles que aporta la Biblia sobre la parte invisible de la organización de Jehová! Es emocionante leer lo que Isaías, Ezequiel, Daniel y Juan escribieron sobre la forma en que Dios ha organizado los asuntos en el cielo (Is. 6:1-4; Ezeq. 1:4-14, 22-24; Dan. 7:9-14; Rev. 4:1-11). Es como si Jehová abriera una cortina y los cielos quedaran expuestos ante nuestros ojos. ¿Por qué quiso él que esa información estuviera en las Escrituras? Porque él quiere que siempre recordemos que formamos parte de una organización universal. w13 15/4 3:5, 6